Protagonista Patricia Ortega
‘9 lunas’ es el nuevo trabajo de Patricia Ortega, en el que cuestiona las normas de género desde el cuerpo
Tamara Harillo
La trama plantea una temática poco habitual: el embarazo de un hombre trans. ¿Qué le motivó a contar esta historia?
Para mí el cuerpo es un territorio en el que siempre hay preguntas. No solamente preguntas sobre la piel, sino sobre los modos de vida, sobre lo que somos o no somos. Me interesa cómo los mecanismos de control de esta sociedad nos señalan lo que debemos ser y cómo incluso la gestación está completamente etiquetada. Cuando pensamos en el embarazo, lo primero que se nos viene a la cabeza es la imagen de una mujer y la palabra mamá, una visión binaria que invisibiliza otras maneras de vivirlo. A partir de ahí aparece una pregunta que me persigue desde hace mucho tiempo: qué es ser hombre. Tiene mucho que ver con mi experiencia vital y con mi relación con la masculinidad normativa. Estas son las preguntas que me mueven como cineasta y también como persona.
¿Y por qué elige el humor para abordar un asunto tan complejo?
El humor para mí es una herramienta de supervivencia. En los momentos más difíciles de mi vida, lo que me ha permitido relacionarme ha sido poder reír y llorar al mismo tiempo. Por otro lado, creo que el cine ha representado muchas veces los cuerpos queer desde el dolor, desde la crisis, desde el drama. Y para mí no hay nada más descarado que reírse. El humor humaniza y normaliza las situaciones. Para mí el ‘feeling good’ es muy serio, incluso diría que es profundamente político. Porque cuando los cuerpos que no son normativos sonríen, disfrutan y viven, están rompiendo un relato que los condena siempre al sufrimiento.
¿Siente que la masculinidad es un concepto en redefinición?
Yo nunca he entendido del todo los conceptos de masculinidad y feminidad. A mí me enseñaron a ser mujer y a mi hermano a ser hombre. Esa necesidad de demostrar constantemente una masculinidad dura a veces encierra a hombres muy sensibles dentro de un corsé. Creo que durante mucho tiempo se les ha pedido a las mujeres que cuestionen la feminidad, pero ahora toca preguntarle a los hombres si esa masculinidad les funciona, si les hace felices o si hay que reinventarla. Para mí era importante colocar a hombres en espacios que tradicionalmente se han considerado femeninos porque son espacios de familia. Y la familia es diversa. Ver a esos hombres ocupando esos lugares rompe muchas cosas.
El reparto reúne a Jorge Sanz, María León, Kiti Mánver, Sara Sálamo y Zach Gómez-Rollsen como protagonista. ¿Cómo fue rodar con ellos?
El reparto es mi mayor orgullo. Detrás de esos nombres hay personas muy sensibles y muy comprometidas. Han trabajado con una cercanía y una generosidad enormes. El cariño que me dieron no está en ningún contrato, es algo que nace del respeto por la historia y por la profesión. Sentí que el elenco se convirtió en una red amorosa que me sostuvo durante todo el proceso.