Protagonistas

“En mis comedias no busco la risa o el chiste sino contar la historia lo mejor posible”

“En mis comedias no busco la risa o el chiste sino contar la historia lo mejor posible”

Protagonista Joaquín Mazón

14.03.2026 - 00.03

'La familia Benetón +2’, de Joaquín Mazón, clausura esta edición y promete contagiar al público de todas las edades el amor por el cine

Carmen Escalante

Clausura el Festival con ‘La familia Benetón +2’, la segunda parte de esta comedia para toda la familia. ¿Se ha propuesto volver a dejar al público de Málaga con una sonrisa en los labios?

Ya lo hicimos con la primera y llegar por segunda vez a un momento tan importante como es la clausura, pensando en un público familiar e infantil, me parece un acierto total por parte del Festival. Dar un espacio a todas las edades para que se enganchen al propio Festival, no solamente al cine, me parece algo maravilloso. Defiendo mucho ir al cine en familia. Recuerdo cuando iba con mi madre al cine y luego comentábamos la película. Eso es algo que se te queda y que genera la afición y el gusto por ir al cine. Si logramos eso en la clausura sería algo muy bonito. Por otro lado, me encanta este Festival, llevo muchos años viniendo, más de los que recuerdo y también he asistido al homenaje de algún amigo como Raúl Arévalo. Tengo unos recuerdos increíbles y le estoy muy agradecido a Málaga.

Crece la familia. ¿Qué aportan estos ‘+2’ a la dinámica familiar?

Más que el gusto de crecer por crecer, cuando nos planteamos una segunda parte había muchas dudas de si merecía la pena o no hacerla, aunque todo el mundo tenía ganas. Al final agradezco a los productores, a Atresmedia y al propio Santiago Segura, no limitarse  sólo al concepto de familia multicultural, sino llevarlo todo a más. Ya contamos lo que son las diferencias culturales en la primera, pero una vez superado eso, quería hacer algo más caótico y divertido, incluso más grande. La primera película transcurrió mucho en la casa y en esta viajamos a África. Llegan dos bebés y lo desestabilizan todo. A partir de ahí se desata el caos.

Cuando se trabaja con niños, ¿qué es lo más complicado y qué lo más gratificante?

Lo que he aprendido en las relaciones con mis sobrinos y sobrinas es no tratar a los niños como si fueran tontos,  que es algo que los adultos solemos hacer mucho. O dejar de plantearles ciertos conflictos de la vida por el hecho de ser niños. Yo creo que son mucho más inteligentes que los adultos y más sensitivos. Lo más satisfactorio es que tienen mucho más interiorizado el mensaje de la película de la integración, de abrazar las diferencias de cada uno. Ellos eso lo ven con una naturalidad increíble. Y casi nos aleccionan más ellos a los adultos que nosotros a ellos. A la hora de trabajar me gusta mucho hablarles como hablo al resto de los actores y también convertir el rodaje en un juego, quitarles presión.

Ha hablado de integración, de convivencia y eso mezclado con el hecho de que se ha convertido en un primer espada de la comedia en nuestro país. ¿Considera que es un género eficaz para tratar temas más sensibles? 

No soy un tipo especialmente divertido en mi vida, tengo un sentido del humor bastante negro y sutil. No soy Leo Harlem ni Santiago Segura. Pero he tenido la fortuna de aprender mucho de Santiago en cuanto a poner esa inteligencia suya a la hora de afrontar proyectos. Aunque luego cada uno ve el cine de una manera diferente. Él, por ejemplo, me dice cosas de los Benetón que haría y yo no las hago. Es decir, no tenemos un estilo similar, pero sí hay algo que nos gusta y en lo que coincidimos, que es en el respeto al cine español, especialmente a la comedida de nuestras generaciones anteriores. Tengo la fortuna de que mis padres se dedicaron al cine y a la televisión y por mi casa lo normal era que José Luis López Vázquez viniese a cenar en Nocheviaje o María Garralón, Antonio Ferrandis, Pepe Sancho, entre otros. Tengo un respeto increíble a lo que hicieron Azcona o Berlanga. Sus comedias eran mega sociales y críticas. Hacían un cine con unos conflictos que estaban en boca de la gente, en su día a día. Por eso me encanta el género de la comedia, aunque evidentemente estamos a años luz de ellos. Cuando afronto una comedia no busco la risa o el chiste, intento contar la historia lo mejor posible. Igual eso sí es una diferencia de mi trabajo que me ha dado un lugar y le estoy muy agradecido al público. Por ejemplo, ‘La vida padre’ es un conflicto paterno filial o incluso en los mismos Bénetón, los conflictos son los que los niños tienen en el colegio con compañeros culturalmente diferentes. Y para mí eso es lo importante, contar una historia, y la comedia si tiene que llegar, llegará. Si es divertido el guion, tienes un reparto que está bien y planteas las situaciones correctas, no me estresa que por obligación tenga que ser divertida la película. La comedia es muy rica en eso. No se trata de ocultar el conflicto, sino poner el conflicto de manera manifiesta, aunque luego suceda que el público se ría. Dejar que salga del cine diciendo qué bien me lo he pasado, pero también diciendo que esto o aquello le ha llegado. Y eso tengo la suerte de que el público lo ha sabido valorar.