Protagonista Marta Matute
La directora Marta Matute estrena ‘Yo no moriré de amor’, inspirada en su propia historia como cuidadora de su madres, que padeció alzhéimer
Carmen Escalante
Llega directa a la competición del Festival de Málaga con su ópera prima. ¿Cómo afronta este estreno?
Es una alegría poder mostrar la película y disfrutar de ello. Después de tanto trabajo e incertidumbre es una inmensa alegría que la acoja así el Festival de Málagal y nos dé la oportunidad de estar en competición.
De joven tuvo que afrontar el cuidado de su madre, enferma de alzhéimer. ¿Cómo se ha sentido al transformar su propia historia en una película?
Antes de que escogieran mi historia en las residencias de la Academia de Cine, yo había compartido muy poco mi experiencia fuera de mi círculo cercano. Cuando la eligieron pensé: ¡Ostras, ahora la tengo que hacer! Me entró un poco de pánico. Me removió un montón la fase inicial de desarrollo y escritura del guion y los laboratorios. Pero luego mi tutora de residencias me dijo: “no todo lo que te haya pasado tiene por qué ser interesante de ver en la pantalla”. Además, no recuerdo todo de esa época con mi madre enferma. Tengo como una ‘biblioteca emocional’ donde fui archivando los recuerdos. Empezar a ficcionar ese guion me alivió: era como lanzar esa historia al mundo y que dejara de ser sólo mía.
¿Diría que hacer esta película ha sido un proceso sanador?
El proceso en sí fue muy reparador. He ahondado mucho en las relaciones familiares. Empecé a escribir el guion cinco años después de que muriera mi madre. Los personajes beben mucho de mi familia y ha sido muy sanador encontrar paz a través de ellos. He podido mirar la historia, ya con más distancia, desde una parte muy bonita. He disfrutado el rodaje, no he sentido sufrimiento, he sentido realmente el cierre de una etapa emocional muy fuerte.
¿Sabiendo que revisitaba algo tan cercano, fue más difícil escribir el guion o rodarlo?
Al principio me removió, pero luego ya me parecía muy estimulante encontrar el guion dentro de mi historia. Entender cómo se construyen los personajes. Estaba más en lo práctico que en lo emocional.
El título es muy potente: ‘Yo no moriré de amor’. ¿Qué significa exactamente para usted?
Es una frase que me vino cuando mi madre aún estaba enferma. Sus dos últimos años los pasó en una residencia. Yo recuerdo haber ido a visitarla un día y sentir mucho amor por ella y muchísimo dolor también. Y al salir pensé “yo ya, después de esto, no puedo morir de amor”. No podía sentir algo tan potente. En la película tiene el significado de que una situación no pueda contigo.
El cine pocas veces nos habla de relaciones de amor fuera del amor romántico, como un amor entre una madre y una hija...
Es un amor que aparece dentro de una familia que es muy poco comunicativa, muy poco afectuosa. Ese amor aparece en los pequeños gestos de una cotidianeidad que se ha instalado en casa, y es la de cuidar y hacerte cargo de eso, que vulnerabiliza a toda la familia. De repente, encuentras el amor que aparece al verte reflejada en tu padre o en tu hermana, que están atravesando lo mismo que tú. Y entonces los empiezas a ver como nunca antes.
La película explora ese conflicto entre el deber y los deseos personales. ¿Cómo ha vivido el rol de cuidadora?
Algo clave que yo sentí es que si te detienes demasiado en lo emocional y en decir “qué crueldad esta enfermedad que le está pasando a mi madre”, te vas a la mierda. Optas por asumir que es lo que hay. Entonces me disocié, según descubrí más tarde. Como es un deterioro progresivo y va empeorando, ese dolor se te instala en la vida como algo normal, aunque no lo sea. Ojalá las personas que asumen un rol de cuidador sientan esta película como un abrazo y se sientan acompañadas.
La protagonista es Júlia Mascort. ¿Cómo ha sido trabajar con una actriz debutante tan joven?
Ha sido increíble: es una chica muy inteligente y sensible. Estuvimos trabajando en el tono de la película para que fuera contenida y no melodramática. El proceso de casting fue importante. También influye mucho de quien la rodees. Y ha funcionado muy bien con los otros actores más experimentados.
¿Le interesaba hablar de una protagonista obligada a madurar antes de tiempo?
En la película, el personaje, como me pasó a mí, no deja de hacer su vida por cuidar a su madre. Pero hay algo de no poder estar cien por cien en lo que está ocurriendo, y eso te hace madurar a una edad muy temprana.
Si pudiera hablar hoy con la Claudia real de su vida, ¿qué le diría?
Le diría que todo se va a transformar en algo muy bonito y bello. Le diría que esté tranquila. Lo de mi madre me ha construido un montón.