Protagonista David Serrano
David Serrano pone hoy humor al concurso con una cinta sobre la educación, la familia y las verdades incómodas que afloran en las cenas de Navidad
Tamara Harillo
¿Con qué sensaciones vuelve hoy al Festival?
Tengo muchas ganas de que la gente vea la película. Málaga es ahora mismo un festival que claramente está tirando para arriba y creo que en los últimos años se ha revitalizado un montón, me da la sensación de que está en su mejor momento. Así que es muy buen sitio para presentar la película, aquí se va a ver por primera vez. Me apetece mucho volver.
Regresa con un largo basado en una obra de teatro que ha sido un éxito rotundo. ¿En qué momento pensó que esta historia pedía cine?
Lo pensó Javier Méndez, el productor del filme, que fue quien me llamó para hacerlo. Me la ofreció a partir del guion que escribieron Marc Angelet y Cristina Clemente sobre su propia función. Yo no había visto la obra de teatro y, cuando la leí, me pareció muy divertida e interesante. Me alegra haberla adaptado.
La película parte de un tema muy inocente, como es Papá Noel, y acaba estallando una bomba moral con discusiones mucho más serias entre familias. Al final, las grandes discusiones ideológicas empiezan siempre en una mesa de comedor, ¿no?
Se plantean temas que nos afectan sobre todo a los que tenemos hijos. La película tiene mucha relación con la paternidad y con la maternidad, y también se habla de la educación. Refleja cómo va evolucionando la sociedad hacia algunos lados y cómo hay gente que no quiere o no ve necesaria esa evolución. Hemos intentado que la película parta de algo muy anecdótico, pero termine hablando de temas muy universales. Además, creo que de una manera nada dogmática. Que las opiniones que defienden los distintos personajes puedan ser aceptadas o respetadas. Los espectadores pueden estar más a favor de unas u otras, según su manera de pensar. Como director, y los actores como intérpretes, no hemos querido tomar partido. En ese sentido, creo que va a ser una película que dará pie a mucho diálogo entre el público una vez que salgan de la sala.
Otro de los ejes sobre los que pivota la trama es esa necesidad casi obsesiva de tener siempre razón.
Eso es un componente muy humano. Ahora hay muchos sitios donde expresar nuestras opiniones, antes era más en el bar o en una mesa con amigos. Y generalmente lo hacemos con mucha vehemencia. El ser humano está muy obsesionado con tener razón y cada vez hay menos espacio para la duda o para el silencio. Cuando la gente dice que no se puede opinar de nada, yo veo justo lo contrario: que opinamos todos de todo. No hay nadie que se calle. A lo mejor sería un buen momento también para guardar un poco más de silencio y reflexionar un poco más.
El reparto lo forman Natalia Verbeke, Julián López, Ángela Cervantes y Vebjørn Enger. ¿Qué nos cuenta de este elenco?
Son actores muy distintos, de escuelas muy diferentes y con maneras de interpretar distintas, pero hemos trabajado muy bien. Creo que uno de los trabajos más importantes del director es unificar cada estilo y eso lo hemos conseguido. Todo es muy fácil para el director cuando los actores son buenos. A Ángela, Natalia y Julián ya los conocéis, pero Vebjørn es un actorazo, es la primera vez que trabaja en España. Intenté también hacerles muy partícipes del proceso, que me ayudaran a saber qué película estábamos haciendo, a modificar incluso alguna cosita de sus diálogos o de sus personajes. Creo que eso lo han agradecido y lo han disfrutado mucho.
La comedia es su hábitat natural. Ha trabajado desde el musical hasta la sátira política, y ahora también este ámbito familiar. ¿No hay mejor manera de decir ciertas cosas que a través del humor?
En teatro no hago comedia, pero en cine casi siempre. Es donde me muevo con más comodidad. Me gusta que mis comedias no se queden simplemente en el chiste o en la broma, sino que tengan un poco más de vuelo y que hablen de temas interesantes. Como me dijo una vez mi abuelo, que tengan un poco de enjundia. Espero que con ‘Lapönia’ me haya acercado un poco a eso. La película es una comedia, es divertida, la gente se lo va a pasar pipa viéndola, pero también van a emocionarse. Creo que la comedia puede ser un vehículo maravilloso para tocar todos los temas del mundo y hacerlo de una manera más inteligente y menos obvia. El problema es que nos tienen que dejar hacer comedias que tengan un poco de fondo. Que no se busque solo la comedia fácil para intentar hacer un buen primer fin de semana en taquilla y se quede ahí. Eso también requiere que haya productores que apuesten por ese tipo de cine. Y es importante encontrarlos.