Protagonistas

"La cárcel está mucho más cerca de cada uno de nosotros de lo que creemos”

"La cárcel está mucho más cerca de cada uno de nosotros de lo que creemos”

Protagonista Benjamín Ávila

13.03.2026 - 00.01

El director Benjamín Ávila presenta a concurso ‘La mujer de la fila’, que visibiliza la realidad de las familias con personas detenidas

Carmen Escalante

Llega a la competición del Festival con su segundo largometraje, ‘La mujer de la fila’. ¿Qué representa para usted?

Estar en Málaga para nosotros es el principio de salir al mundo. Es la primera vez que vamos a testear qué pasa fuera de América. El proceso de hacer esta película fue un proceso extremadamente personal que nos atravesó tanto a mí como a todo el equipo técnico y artístico. Cuenta la historia real de Andrea Casamento, activista argentina que fundó la Asociación Civil de Familiares de Detenidos a raíz de la detención de su hijo. Y ha sido como una piedra que se tira al lago y genera ondas expansivas que a su vez generan otras y están volviendo en positivo a ellas, a la mujeres de la fila. La mayoría de quienes visitan la cárcel son mujeres.

La historia no se centra tanto en el interior de la prisión, sino en el espacio exterior: filas, controles, burocracia..., que viven las familias de detenidos. ¿Por qué ha elegido ese espacio?

Es una película sobre los prejuicios. Cuando elaboramos con Marcelo Müller el guion lo que hicimos fue alimentar todos los prejuicios y que se le despierten al espectador para luego “no darle de comer” y que el espectador diga “¡ah, no va por acá!”. No mostramos el mundo interior de la cárcel, nos pusimos del lado de fuera para que el público de clase media se adentre en ese universo. Como le pasó a la verdadera protagonista que atraviesa todos sus prejuicios sociales en su historia personal hasta transformarse. Va chocando con la realidad y tiene que ir cambiando, reinventándose hasta aceptar que el mundo de la cárcel es otra cosa. Nuestra película en un punto se aleja de lo que fue la historia real para entender que no importa si el hijo de ella es culpable o no, pues lo importante es entender que la familia siempre está. Y que la cárcel está mucho más cerca de cada uno de nosotros de lo que creemos. 

¿A quién rinde homenaje en esta película? 

Esta es una película para las mujeres y los familiares de detenidos. Es ponerle el reflector a lo que está oscuro. Mujeres que se levantan a las tres de la mañana, hacen cuatro horas de cola solo para visitar a su familiar dos horas y llegar a su casa de noche. Iluminar eso, para decir que eso existe. La película va a ser exhibida en un encuentro de Naciones Unidas sobre derechos humanos en las cárceles. Trae una problemática de la que es necesario hablar, es una película que también está calando en los lugares institucionales.

¿Cómo fue la selección del casting?

Fue maravilloso trabajar con Natalia Oreiro, la protagonista, con quien ya trabajé en ‘Infancia clandestina’. Es una gran compañera y aprendemos mucho trabajando juntos. El guion la interpeló mucho en lo personal ahora que es madre. Y por otro lado, el personaje que interpreta, Amparo Noguera, una actriz chilena, me encanta. Le hicimos la prueba para ver si podría hablar argentino y hace un personaje único en la película, es la pitonisa. Alberto Ammann es un personaje extraordinario, tiene un trabajo técnico maravilloso, referenciado en el personaje real. Y encontrar al hijo de 18 años, Federico Heinrich, que debuta en su primera película, ha sido un descubrimiento. La otra gran apuesta fue tener a las mujeres reales de la fila de la cárcel y de la asociación de familiares de detenidos. Había una verdad en esos cuerpos, era una oportunidad para ellas de aprovechar ese momento y el rodaje fue hiper emocional.

¿Cómo ve el cine argentino actual en un contexto político nacional e internacional tan complejo?

El cine argentino está sufriendo una destrucción masiva donde se están imponiendo las reglas de mercado como única opción de financiación. Por suerte hay plataformas como Netflix que nos permiten otras opciones. El cine argentino ha sido lo que ha sido en los últimos 25 años justamente por la manera de financiación que había por ley y que ahora están desarmando. Poder hablar de estas temáticas, y encontrar financiación, hace también de rodar hoy un acto de resistencia. Demostrar la importancia que representa para un país tener su propio cine. Que cuando se le da el lugar de narrar sus propias historias trae preguntas que se le hacen también al mundo, como debería ser para cualquier película.

¿Se siente un director político? 

A mí me gusta mucho el cine social y político. Es una posición que me inspira mucho la escuela de Ken Loach. Para mí la política es una problemática humana. El conflicto se humaniza cuando la problemática se encarna para que el espectador se haga determinadas preguntas y que le interpele, no sólo en lo intelectual, sino también en lo personal.