Protagonista Javier Polo
Javier Polo se aleja del documental para firmar ‘Pequeños calvarios’ una comedia de manías y obsesiones
Jesús Zotano
Ha definido su película como “una gamberrada muy divertida y absurda”. ¿Cómo nace esta historia?
Nuestro padre es psiquiatra y mi hermano y yo siempre hemos escuchado muchas historias de pacientes. De ahí nace la idea de construir relatos que tuviesen que ver con obsesiones, manías, comportamientos repetitivos…, como tener un vecino que hace mucho ruido o gente que es muy delicada con la comida, por ejemplo. Al final ha sido fijarnos un poco en esas cosas y reírnos de nosotros mismos, porque creo que todo el mundo tiene sus taritas. De ahí comenzamos de tirar del hilo para construir unas historias chulas.
¿Cree haber logrado hacer esa película terapéutica que tenía en mente antes del rodaje?
Siempre hay que mirar esto como una ventana a la reflexión, tanto de uno mismo como de cómo nos comportamos. Pero no te lo puedes tomar del todo en serio. En la vida estamos de paso, el tiempo es corto y muchas veces nos cuesta ser felices y disfrutar de la vida. Eso es un poco sobre lo que reflexiona la película. Pero solemos chocar con la misma piedra y, aunque haya un aprendizaje, pues luego se te olvida. Estamos todos en ese bucle en el que aprendes y luego vuelves a tropezar.
Berta Vázquez, Andrea Duro, Arturo Valls y el mismísimo Javier Coronas. Con un plantel así es imposible fallar…
La verdad es que somos muy afortunados. El elenco es irrepetible. Hemos juntado caras muy conocidas y todos los actores y actrices del reparto se sienten muy cómodos en la comedia. En ese sentido era la primera vez que trabaja la ficción de forma más seria, hasta ahora me había dedicado al documental y la publicidad, y ha sido un reto muy bonito. Estuve formándome durante todo el rodaje porque son gente muy reconocida y eso impone. La verdad es que me lo han puesto muy fácil y ha sido una experiencia muy bonita. Creo que el camino de la ficción es ya de no retorno. Me gustaría repetir: ha sido un viaje muy bonito.
Es cierto que estamos ante su primer largo de ficción, aunque ‘El misterio del Pink Flamingo’ no era precisamente documental al uso. ¿Cree que el documental le ha aportado todas las herramientas necesarias para dar el salto?
Ha sido un proceso muy natural y muy orgánico. Primero fue ‘Europa en 8 bits’, documental que presentamos en Málaga en 2014, y después ‘El misterio del Pink Flamingo’, que vino a ser una transición muy lógica, mezclando elementos de ficción y experimentando. Todos los procesos han sido juegos con los elementos, experimentar, arriesgar… Y creo que este ha sido el paso final, en el que hemos trabajado mucho el universo estético y visual, y el tratamiento de los colores.
¿Podríamos decir que el tratamiento del color y el hiperrealismo son sus sellos personales?
Cada uno va buscando un poco camino, su sello, su personalidad... En este sentido me apoyo mucho en la dirección de arte, de fotografía y en el diseño de los personajes. Aunque todavía no sé qué va a ser lo siguiente, me gustaría seguir trabajando en esa línea y seguir evolucionando.