Protagonistas

“Esta historia es una apasionada defensa del cine como experiencia colectiva”

“Esta historia es una apasionada defensa del cine como experiencia colectiva”

Protagonista Jorge Perugorría

08.03.2026 - 00:01

El cineasta cubano Jorge Perugorría trae hoy al concurso una cinta que celebra el poder de las películas para resistir al tiempo y cambiar nuestras vidas

Tamara Harillo

Vuelve al Festival de Málaga 15 años después de presentar su ópera prima, ‘Afinidades’, codirigida con Vladimir Cruz. ¿Cómo asume este regreso con una obra tan personal?

Regresar al Festival de Málaga es una experiencia emocionante y gratificante. Me complace enormemente que ‘Neurótica anónima’ tenga la oportunidad de ser exhibida en un festival de tanta importancia, se ha convertido en uno de los más destacados de Iberoamérica y es un honor representar aquí el cine cubano. 

En un momento de la cinta, la protagonista dice: “Yo no puedo vivir sin las películas”. ¿Usted tampoco? ¿Es también una declaración suya? 

Sí, sin duda hay algo de declaración personal en esa frase. Siempre he dicho que esta película es un acto de amor y gratitud al cine, y también a la manera en que lo miramos y lo vivimos. Forma parte de una trilogía que comenzó con ‘Amor crónico’ y ‘Se Vende’. La primera es un viaje entre documental y ficción que recorre el cine cubano; la segunda, un homenaje a dos maestros con los que tuve la suerte de trabajar: Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. ‘Neurótica anónima’ cierra ese camino rindiendo tributo al cine iberoamericano. Así que, como Iluminada, la protagonista de la historia, yo tampoco puedo vivir sin las películas.

Iluminada es una acomodadora que ve peligrar su trabajo. ¿Sigue siendo el cine un refugio en un mundo que parece desmoronarse? 

Para Iluminada, el cine es un refugio frente a su neurosis, a un matrimonio frustrante y a una realidad social tan cruda como absurda. Su historia muestra cómo el cine, más que un espacio físico, puede convertirse en una fuerza capaz de cambiar vidas. 

Cuando un cine se cierra, ¿acaba también una forma de ver el mundo?

Sin duda. Esta película nace como una defensa apasionada del cine como experiencia colectiva. Para mí, nada puede sustituir la energía que se genera cuando un grupo de personas comparte una historia en la oscuridad de una sala. Y es doloroso ver cómo, en Cuba y en el resto del mundo, los cines van cerrando mientras crece el consumo individual desde casa. Cada cierre es una pérdida cultural, porque se apaga un espacio donde la gente aprendía a mirar el mundo juntos.

La trama se desarrolla en medio de una pandemia mundial de salud mental. ¿Es esta neurosis un síntoma de nuestra época?

La verdad, no sé cuántos neuróticos anónimos somos hoy, ¡pero seguro que somos un montón! Las Naciones Unidas han advertido que vivimos una pandemia de salud mental, y en Cuba, donde las dificultades cotidianas son intensas y persistentes, esa realidad se siente aún más. Creo que la neurosis es, en gran medida, un reflejo de nuestra época: un tiempo marcado por tensiones geopolíticas, sobrecarga informativa y una vida mediada por redes sociales que no nos da respiro. Todo eso nos mantiene en un estado de estrés continuo, y como bien señala la película, del estrés a la neurosis hay solo un paso.

Firma el guion junto a la mítica Mirtha Ibarra, que además interpreta el papel principal. ¿Cómo ha sido trabajar con una actriz con la comparte historia desde ‘Fresa y chocolate’?

Mi vínculo con Mirtha forma parte esencial de mi trayectoria, es una figura imprescindible. Lo que más admiro de ella es su energía inagotable. Siempre está buscando nuevos caminos para expresarse. Esta película, de hecho, nace de su impulso. Primero escribió la obra teatral, luego una versión del guion y y mantuvo una determinación admirable para llevarla al cine. Mirtha es una mujer llena de inquietudes, sigue siendo una inspiración en mi trabajo.

Usted ha recibido el Premio Nacional de Cine en Cuba por su trayectoria como actor, guionista y director. Después de tantos años, ¿qué le sigue dando este oficio?

El cine sigue siendo mi gran pasión. Le he entregado casi toda mi vida y todavía siento el deseo de seguir contando historias, ya sea frente a la cámara o detrás de ella. También me mueve un compromiso muy fuerte con el cine cubano, con ese cine del que vengo y que quiero ver siempre vivo. Aprendí de mis maestros la importancia de un cine con pensamiento crítico, un cine que dialogue con su realidad. Y creo que el cine cubano ha sido, y sigue siendo, una parte esencial de nuestra vida social. Me importa mucho mantener esa conexión con el público, que la gente vaya al cine y se vea reflejada en lo que contamos. La historia de Cuba es única, y nuestro cine ha sabido capturarla.