Protagonistas

“El cine es un refugio donde evocar una realidad más justa, bella y amable”

“El cine es un refugio donde evocar una realidad más justa, bella y amable”

Protagonista Rossy de Palma

07.03.2026 - 00.01

Rossy de Palma, una de las actrices más carismáticas de nuestro cine, recibe esta noche el Premio Málaga a su extensa trayectoria

Jesús Zotano

¿Cómo recibió la noticia de este premio que le brinda el Festival de Málaga?  

Con cierta sorpresa por lo inesperado y con el consecuente honor y regocijo.

Hace 29 ediciones nos presentaba al mundo desde las tablas del Teatro Cervantes. ¿Cómo ha visto crecer este certamen dedicado a nuestro cine?

¡Veintinueve ediciones ya! Me parece realmente increíble la dimensión que el festival ha ido adquiriendo año tras año, aunque no me sorprende su evolución, ya que  desde el primer año la acogida de la maravillosa ciudad de Málaga y todos sus malagueños y malagueñas fue impresionante.

¿A quién va a dedicar el premio? ¿De quiénes no podrá olvidarse esta noche? 

Todavía no lo sé, pero sin duda al Festival de Málaga y a mi madre, a la que le encantaba que me dieran premios.

Irremediablemente, este homenaje le habrá hecho mirar atrás y recorrer su trayectoria profesional en el cine. ¿Cuáles considera sus mayores logros? ¿De qué trabajos se siente más orgullosa? 

¡Uy! Lo de mirar atrás y hacer balances se me da fatal… ¡Si todavía me parece que fue ayer que presenté esa primerísima edición! Eso sí, estoy más que agradecida de la experiencia y de la riqueza que le supone a una misma personificar otras vidas y poder aportar a través de ellas un poco de entendimiento, a veces disfrazado de entretenimiento que también es muy necesario. Y hacerlo en complicidad de un equipo humano que vive el arte de contar historias como una misión necesaria. 

Ha confesado que, lejos del tópico, no fue una niña que soñara con ser actriz. ¿Cuándo le atrapó el mundo de la interpretación y por qué razón -o razones- entró de lleno en él?   

Me considero más una artista de múltiples varietés, entre ellas la interpretación. La razón del atrapamiento o encantamiento cinematográfico se debe irremediablemente a un cineasta manchego y universal, un tal Pedro Almodóvar. 

En 2017 estuvo en el Festival con ‘El intercambio’, del malagueño Ignacio Nacho. Entonces decía que “las mujeres deberían ser más activas en la creación de historias y personajes para el cine”. ¿Cree que en estos últimos años se ha cumplido ese deseo que expresaba?  

Totalmente cumplido, y de manera más que relevante. Y no ha hecho más que empezar: basta con echar un vistazo al panorama actual. Hasta hay una primera nominación a los Óscar a un equipo de mujeres sonidistas por ‘Sirat’. No es que sean las primeras españolas nominadas, sino que son las “primeras mujeres históricamente nominadas” en esa categoría.

Este año también la veremos en ‘Día de caza’, acompañada por Carmen Machi, Blanca Portillo y Zoe Arnao. ¿Cómo ha sido trabajar en este remake de la mítica película de Saura que cumple 60 años desde su estreno?

Ha sido una experiencia genial por muchos y variados motivos. En primer lugar, por mis compañeras, con las que deseaba coincidir y con las que, por supuesto, ha sido un placer trabajar. Y después por esa idea del remake de Saura en versión féminas y que viene a decirnos cómo a pesar de los años hay abusos que se perpetúan sin remisión… Aprovecho también para agradecer al director Pedro Aguilera y a los productores Ana Saura y Jaime Gona por haber hecho posible esta aventura.

¿Cree en el cine como palanca para remover conciencias, como arte para plantearnos qué somos y qué papel jugamos como sociedad?

Lamentablemente, en esta actualidad, donde la realidad deshumanizante se asemeja más que nunca al género del terror o de la ciencia ficción, el cine se ha convertido paradójicamente en un refugio donde preservarnos y evocar una realidad más justa, bella y amable.

¿Tiene algún sueño cinematográfico por cumplir?

Imagino que, si me pongo a pensar, haberlos haylos. Tanto de parte activa en el proceso como en calidad de espectadora. El espectador en el patio de butacas es parte indiscutible de la obra: con su presencia y su visión, subjetiva o no, es la persona que finiquita realmente una película.