Protagonista Nuria Ibañez
La directora de ‘El guardián’ se reencuentra en su ópera prima con el protagonista de uno de sus documentales para abordarlo desde la ficción
Carmen Escalante
Llega con su ópera prima a la competición de este festival. ¿Quién es ‘El guardián’ o qué simboliza?
Pues en la historia está el guardián de la playa, que es el personaje literal, pero luego hay uno más metafórico. Basilio representa un señor con unas ideas y valores éticos muy férreos que son los del “deber ser” y que detonan el conflicto. Y llegar a este festival, donde he estado con mis últimos documentales, con este trabajo es un orgullo. Estuvimos primero en Morelia, donde ganó como ópera prima y fue un reconocimiento increíble viniendo del público mexicano y todas sus señas de identidad que conectan con la película.
La cinta explora la vida de Basilio en una playa de la Baja California y el espacio tiene una presencia muy fuerte...
Es un paisaje que yo ya exploré en mi documental ‘Una corriente salvaje’, que es donde conocí a Basilio, que no es actor. Es un paisaje que viví mucho tiempo, un paisaje paradisíaco que al mismo tiempo es muy hostil. En el fondo hay una violencia soterrada. Y tiene mucha importancia, pues parece que no pasa nada y por debajo sientes que pasan muchas cosas.
El silencio ocupa un espacio inquietante, de hecho.
Sí, totalmente. Es muy importante, está lo que no se dice, las normas implícitas de una comunidad que nadie expresa. Para un forastero como Basilio, recién llegado y solitario que desea encajar en el mundo, y en concreto en esa comunidad, hay unas leyes no dichas que al final vulnera porque tampoco las conoce. El silencio está además muy trabajado desde el diseño sonoro donde cobra mucho sentido el sonido propio del lugar, el mar con su eterno runrún.
¿Qué ha aportado de su trayectoria en el documental a esta ficción?
Creo que he aportado la observación. Como documentalista hay un ejercicio muy intenso de observar. Obviamente, yo llegué con un guion y unas líneas claras, pero no trabajé tanto desde ahí, trabajé más con la cercanía que tenía con Basilio. Él estaba como yo, viviendo su primera experiencia en una ficción, sin conocer las normas reales que tienen que ver con un equipo en el set que sigue unas pautas. El guion lo estuve modificando hasta el último día, para mi era un material muy vivo. Hay una magia de atrapar el momento, de proponer temas, preguntas y esperar a que suceda algún destello.
Basilio se interpreta a sí mismo. ¿Cómo ha ido creciendo la relación desde descubrirlo en uno de sus anteriores trabajos?
Entre un momento y otro pasaron seis años, cuando nos volvimos a encontrar habíamos envejecido los dos. Me encontré con un Basilio más vulnerable. Pero, durante el rodaje, fue maravilloso tenerlo como compañero. Me enseñó muchísimo. Un señor que no tiene nada y es un superviviente. Tenía una alegría y un respeto por el trabajo increíble, era el primero que se levantaba sin despertador. Tuvo un gran compromiso con el equipo y el proyecto. Para dirigirlo había una coach, nunca se le dio un guion y le fuimos contando la historia que en muchos puntos tiene que ver con su propia vida y su propia experiencia como guardian de esa playa. Le ponía situaciones análogas que estaban en el guion, previo al rodaje. Con la scritp lo más importante era tener el rácord emocional del personaje. Pero él es un actor innato.
¿Qué le gustaría que conectara de la historia de Basilio con el público?
Me encantaría que el espectador se conmueva con este personaje y esta persona real que es Basilio, pues refleja una vida muy dura y, a su vez, un increíble amor por la vida. Estoy muy contenta, además, de que Basilio viaje a Málaga y lo viva en directo.