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Un legado de cine con memoria y compromiso

Un legado de cine con memoria y compromiso

13.03.2026 -

El director peruano Francisco Lombardi recibió anoche el Premio Retrospectiva del Festival por sus cinco décadas tras la cámara

Tamara Harillo

Cuando Francisco Lombardi acabó sus estudios en Tacna, allá por los 70, tuvo que olvidarse, muy a su pesar, de dedicarse al cine, porque en la todavía incipiente industria peruana ni siquiera existía la posibilidad de formarse como director. La literatura vino entonces a llenar ese hueco como un amor de conveniencia, hasta que surgió la oportunidad, porque el destino siempre acaba abriéndole el camino a la vocación, de estudiar cine en Argentina. Anoche, casi cincuenta años más tarde, el director peruano recibió el Premio Retrospectiva del Festival de Málaga por una imprescindible filmografía marcada por su pulso narrativo, su mirada crítica y la voluntad de dialogar con la historia reciente de su país.

Más de veinte largometrajes y premios en todos los certámenes de renombre avalan la trayectoria de Lombardi, una de las voces más consolidadas del audiovisual latinoamericano actual. Su ópera prima, ‘Muerte al amanecer’ (1977), marcó ya una declaración de intenciones: contar historias con ambición narrativa sin renunciar al contacto con el público. Desde entonces, el cineasta ha firmado una andadura que atraviesa géneros, épocas y conflictos sociales. A lo largo de su carrera, ha retratado con precisa lucidez los claroscuros de la sociedad peruana, explorando sus tensiones políticas, sus heridas históricas y sus dilemas morales, siempre con conciencia y compromiso.

La actriz chilena Elisa Zulueta ejerció de anfitriona en la gala de anoche en el Teatro Cervantes, que acogió tras el homenaje la proyección del último trabajo de Lombardi, ‘El corazón del lobo’. Antes del estreno, numerosos amigos pasaron por el escenario para arropar al protagonista de la noche. Entre ellos, el productor Gerardo Herrero, que enumeró los proyectos en los que había trabajado con Pancho (como lo llaman cariñosamente sus compañeros). “No hay un cineasta que haya retratado mejor a su país”, comentó Herrero, que también destacó el amor que le sigue profesando Lombardi a las películas, solo superado, bromeó, por su afición por el fútbol. La actriz Lucía Jiménez confesó que su corazón es medio peruano gracias a su influencia y, por último, el director de fotografía Teo Delgado reconoció el privilegio que era para él haber acompañado al realizador en su carrera y en esta ceremonia, en la que tuvo el encargo, además, de entregarle la Biznaga. 

Emocionado, Lombardi subió a recogerla y le brindó entre aplausos el premio al patio de butacas. Se había preparado un discurso, pero prefirió tirar de memoria para dedicarle el premio a todos los profesionales que han estado presentes en esta vida tras la cámara. “El cine es un arte colectivo, da la impresión que uno lo hubiera logrado todo solo y no es así”, dijo con modestia, antes de nombrar a sus técnicos, sus ayudantes, los autores a los que ha adaptado (como Vargas Llosa), a sus hijos y a su pareja. Abrazó a los suyos y sonrió agradecido. Poco más añadió: Pancho prefiere hablar a través de sus películas.