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Todo un símbolo de la libertad escénica

Todo un símbolo de la libertad escénica

09.03.2026 -

Victoria Vera recibe la Biznaga ‘Ciudad del Paraíso’ por su destacada trayectoria y su compromiso con la interpretación

Jesús Zotano

A finales de los años setenta, Francico Umbral la bautizó como ‘la musa de la Transición’ tras su participación en montajes teatrales de Rafael Alberti y Fernando Arrabal –ambos exiliados por entonces–, y la serie televisiva ‘Cañas y Barro’, basada en la obra del republicano Blasco Ibáñez. Pero la trayectoria de Victoria Vera, actriz que anoche recibió la Biznaga ‘Ciudad del Paraíso’ del 29 Festival de Málaga, va muchísimo más allá de aquel apodo periodístico. La intérprete es por derecho propio una figura imprescindible de la escena, el cine y la televisión de nuestros país. “Estoy enormemente emocionada, agradecida y estimulada”, dijo la actriz nada más subir al escenario del Teatro Cervantes. 

Y fue precisamente su amor al teatro lo que centró gran parte del discurso que brindó al público malagueño. “El teatro es un espacio eterno que, además, tiene un gran poder: nos hace ser mejores”, destacó Vera, que recordó que el arte escénico trajo consigo el diálogo y, posteriormente, la democracia. También apuntó que fue el mundo del escenario el que dio sus primeros rostros al séptimo arte. “Porque los primeros actores que se pusieron delante de una cámara venían de la varieté, como fueron Chaplin, Keaton o los Hermanos Marx. El enlace entre el teatro y el cine es fundamental. No puede haber un muro, porque el actor tiene que hacerlo todo”.  

La veterana intérprete estuvo acompañada por el cineasta Sebastià D’Arbó, que la dirigió en ‘Acosada’; la periodista Alicia Romay, que aseguró que la homenajeada ha logrado “convertirse en un símbolo”, y el novelista y dramaturgo Manuel Francisco Reina, quien confesó que este homenaje a una actriz “de genio y talento” es un “preámbulo de la vuelta de Victoria al teatro y al cine”. 

Aunque comenzó a dedicarse a la interpretación siendo una adolescente, su nombre comenzó a brillar justo cuando España se sacudía de la vida en blanco y negro. Su inagotable dedicación al oficio y su firme defensa a la creación la llevaron a romper los últimos folios que la censura se empeñaba en marcar en rojo, lo que hizo de ella una artista clave en la España que iniciaba su camino hacia la libertad. Como indicó la periodista Celia Bermejo, encargada de conducir la gala, “en la historia del cine español existe una mujer que conoció la libertad antes de que muchos la nombraran. La hizo propia, la expresó e, incluso, podemos afirmar que la encarnó”.      

Sus trabajos en ‘Asignatura aprobada’, cinta de José Luis Garci que fue candidata  a los Óscar de Hollywood a mejor película extranjera en 1987; ‘Testigo Azul’, de Francisco Rodríguez Fernández, con la que acudió a la Berlinale, y ‘La diputada’, de Javier Aguirre, entre otros títulos, le abrieron el camino hacia el cine internacional, llevándola a trabajar con grandes estrellas de la pantalla, como Omar Sharif, Peter Fonda y Anthony Quinn, con quien entabló una hermosa amistad entre toma y toma y partidas de ajedrez.