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El arte de construir cine desde tu tierra

El arte de construir cine desde tu tierra

11.03.2026 -

Manuela Ocón recibió anoche el Premio Ricardo Franco por su prolífica trayectoria como directora de producción

Carmen Escalante

En el cine hay nombres que aparecen delante de la cámara y luego están quienes diseñan los cimientos invisibles que permiten que una película se mantenga en pie. Manuela Ocón es una de esas artífices que pueden convertir las ideas de un guionista y un director en una estructura logística posible. Anoche, en reconocimiento a su impecable carrera como directora de producción, Ocón recogió el Premio Ricardo Franco, concedido por el Festival de Málaga y la Academia de Cine, de manos del presidente de ésta última, Fernando Méndez-Leite. 

En la gala, el actor Álex O’Dogherty, amigo de la galardonada, hizo de maestro de ceremonias. De Ocón destacó su empatía, calma y dulzura. “Y eso, en una profesión donde hay tantas tensiones, que todo el que ha trabajado con ella coincida, es un verdadero éxito”, dijo el presentador. Para acompañarla en una noche tan especial, acudieron a Málaga una cuadrilla de primeros espadas del cine andaluz y español: el director Alberto Rodríguez, la productora Belén Sánchez, el cineasta Gervasio Iglesias, las directoras de casting Eva Leira y Yolanda Serrano y el productor Domingo Corral. 

Leira y Serrano recordaron su primer trabajo junto a su compañera y amiga “Manu”, hace ya más de veinte años: ‘7 vírgenes’. Tras ellas, Gervasio Iglesias recordó al maestro de muchos de ellos, José Antonio Félez, quien siempre decía que Manuela era “su punto de equilibrio perfecto”. Después, el productor Domingo Corral recordó uno de sus mejores momentos profesionales cuando le ofreció asumir la ficción de Movistar+. Corral dijo que “el éxito de las películas y series de esa plataforma le debe mucho a Manuela” y le agradeció que crea profundamente en el poder de las grandes historias para transformarnos.

Por su parte, la productora Belén Sánchez, amiga y compañera, quiso resaltar su capacidad de trabajo y diálogo. “Das paz” concluyó. Y para finalizar, su compañero y marido, Alberto Rodríguez, destacó que “por encima de todo está el amor de Manuela por el cine y por las personas que hacen cine. Nos conocimos a los 15 años jugando al pin pon. Hemos discutido muchas veces, pero jamás nos hemos enfadado. Lo bueno de tenerla en una película es que las hace mejores”. 

Al subir a las tablas del Cervantes con una ovación del público, Manuela Ocón quiso dedicar el premio “a mi equipo sevillano, a los que no están, a los jefes de departamentos con los que siempre repito, a esa colectividad. Y, sobre todo, a mi padre profesional José Antonio Félez, de quien aprendí la honestidad en el trabajo, al igual que de mi padre biológico”. También se lo quiso dedicar a sus compañeras de AAMMA (Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales). Y para cerrar la gala donde ella fue la protagonista, reclamó de forma vehemente unos mejores incentivos fiscales para rodar en Andalucía, en beneficio de nuestra comunidad y para que no se tengan que marchar los profesionales andaluces a trabajar fuera.