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Artista total, irrepetible y sin fronteras

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08.03.2026 -

Rossy de Palma, arropada por su hija Luna Lione, Carmen Machi y Blanca Portillo, recibió ayer el Premio Málaga a su exitosa carrera

JESÚS ZONTANO

Los calificativos se agotan cada vez que se habla de ella. Y su carisma arrasa allá por donde va. Hablamos, claro está, de Rossy de Palma, la icónica e inigualable actriz que conquistó el corazón de Almodóvar desde ‘La ley del deseo’ (1987), y cuya atracción continúa hasta hoy –aparece en ‘Amarga Navidad, la más reciente película del cineasta–. El cine español de los años ochenta y noventa no sería el mismo sin la mirada, el desparpajo y la vitalidad de Rossy de Palma, que anoche recibio el Premio Málaga a su imprescindible trayectoria en una gala en el Teatro Cervantes que, como no podía ser de otra manera, contó con sus momentazos ‘made in Rossy’. 

“Ya no puedo más de tantos piropos. Estoy  ‘overwhelm’, superada, vamos”, fue lo primero que dijo tras recibir la Biznaga de manos de su hija Luna Lione. “Gracias al Festival y a todos los boquerones y boqueronas por este premio”, señaló la actriz, que quiso restarle importancia al hecho de recibir un galardón, ya que para ella “todos somos artistas”. “Un biznaguero y un espetero son artistas. Una persona que hace una cosa bella, poniéndole amor y poesía en su día a día, también es un artista”, sentenció. También tuvo palabras de recuerdo para su padre y su madre, fallecida recientemente. “Le encantaba que me dieran premios: ‘¡Ponte una vitrina con todos los que tienes!’, me decía. No hago mucho caso a las malas críticas ni a los grandes piropazos, pero una vez dejé un premio en Mallorca, porque era pequeño pero pesaba mucho, y al volver, ¿dónde estaba el premio?, aguantando que no se cerrara una puerta con el viento. Eso es la realidad de la vida. Que podemos subirnos y engordarnos, como este vestido maravilloso que llevo de Juan Martín, pero hay que tener los pies en la tierra”.  

  La actriz y directora Mabel Lozano fue la encargada de conducir la velada de homenaje, en la que se realizó un repaso por la exitosa carrera de la intérprete, cuyos primeros pasos artísticos fueron de la mano del grupo Peor imposible, un referente de los aires de cambios de la movida madrileña. Después llegarían las películas de Almodóvar y el trampolín hacia el estrellato. “Rossy es pura libertad, y de esa libertad emana todo su arte. Pero no solo le sucedió a Almodóvar, también se enamoraron de su magnetismo  Gaultier, Altman, Figgis, McQueen, Gilliam o Saint Lauren. No es de extrañar que los caminos de la vida la hayan llevado a triunfar en Francia, Italia o Estados Unidos”, destacó Lozano, que también dedicó unas palabras personales a la homenajeada. “Rossy es mi hermana, mi amiga y cómplice”. 

También quisieron acompañar a la premiada las actrices Carmen Machi y Blanca Portillo, compañeras de reparto en la película ‘Día de caza’. Machi destacó que Rossy de Palma “es tan perfecta que parece de otro mundo”, mientras que Portillo la definió como “una especie de subgrave que hace que el suelo tiemble cuando está presente”.