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Alauda, un cine para mirarnos

Alauda, un cine para mirarnos

09.03.2026 -

La directora de ‘Cinco lobitos’ y ‘Los domingos’ recibe el Premio Málaga Talent en una gala en la que agradeció al Festival el impulso a su meteórica trayectoria

Tamara Harillo

Era domingo y 8 de marzo, así que el Festival no pudo dedicar una jornada mejor a la gala del Premio Málaga Talent, con el que el certamen apoya las trayectorias imparables de las voces más personales de nuestro cine. Con tres Goya como carta dorada de presentación, Alauda Ruiz de Azúa sumó anoche otro galardón más a su breve pero exitosa carrera, esta vez con forma de Biznaga, igual que aquella que marcaría su ascenso meteórico. Cuatro años ha necesitado solamente la directora vasca para situarse, por derecho propio, entre los nombres más celebrados del audiovisual actual, con un debut del que este Festival fue testigo y parte: ‘Cinco lobitos’ nos descubrió su mirada comprometida y profundamente sensible, su apuesta por colocar la cámara ante diferentes causas de nuestro tiempo y su maestría para ponernos frente a nosotros mismos con personajes irremediablemente humanos atravesados por los conflictos más íntimos.

De todo ello dio buena cuenta Noemí Ruiz, encargada de conducir la ceremonia sobre las tablas del Cervantes, que celebró la senda sin atajos que había iniciado en este oficio a base de tejer complejos tapices emocionales y pasar por el filtro de su siempre acertado criterio las relaciones personales. Una niña de Barakaldo que sintió su vocación de cine viendo películas con su padre y que ha sabido utilizar ese talento para entender al otro y cuestionarse, a través de la pantalla, cualquier posicionamiento vital. 

El escenario se llenó de un nutrido grupo de amigos que quisieron arropar a Ruiz de Azúa y valorar su calidad artística y humana. El primero en pasar por el atril fue Andrés Gil, montador de la mayoría de sus proyectos y compañero en la ECAM, que destacó que Alauda mantiene intacta aún su curiosidad, lo que hace que su cine esté en constante evolución. En la misma línea continuó el productor Manuel Calvo, que señaló su capacidad de mirar dentro de las personas y narrar una cotidianeidad tan incómoda como necesaria. Y después llegó el turno de las madres de su particular universo: Laia Costa, la protagonista de su ópera prima, apuntó certera a que sus películas nos muestran los contrastes y los matices sin lecciones ni consignas. Cerró las intervenciones Nagore Aramburu, la impagable madre superiora de ‘Los domingos’, que antes de entregarle emocionada la Biznaga, la comparó con una extraterrestre con superpoderes para ver lo invisible y escuchar el silencio. 

Entre una sonada ovación subió la cineasta al escenario para abrazar a los suyos y dedicar al público el premio. Poco más añadió Alauda Ruiz de Azúa, que reiteró entre lágrimas, a pesar de ser del norte, bromeó, su cariño hacia el Festival de Málaga por haber acunado su valiente y decidida propuesta. Agradeció además a los equipos que la han acompañado en esta industria “desigual y precaria” y se despidió con un dato que prueba su conciencia con el colectivo del cine: el 40% de los directores y guionistas europeos firmó solo una película en una década. Y por eso confesó seguir haciendo películas. Porque para Alauda el cine no es la realidad, sino las preguntas que nos hacemos sobre ella.