El epicentro tecnológico y audiovisual del Festival se consolida en su segundo año de celebración
Luis Prieto
La Villa del Mar baja el telón a la segunda edición consolidándose como el epicentro tecnológico y audiovisual. Tras siete días intensos de charlas y workshops sobre innovación, culminó ayer trazando la hoja de ruta hacia el Festival de Málaga de 2030.
Matías Bossié, fundador de Mad West Animation Co., estudio creativo de animación y contenido audiovisual premium, comenzó la jornada invitando a reflexionar sobre el recorrido que transforma una idea en algo con verdadera proyección. El productor ejecutivo de la serie nominada al Emmy ‘Efectos secundarios’ señaló que “el verdadero desafío de las grandes ideas es cómo mantenerse en el tiempo. Hace falta un diseño de camino que marque los pasos a tomar en cada proyecto”.
La narrativa vertical ha centrado la charla de Loli Miraglia, CEO de SDO Entertainment, que la analizó como una vía esencial para alcanzar al público en diversas plataformas, explorando los nuevos mecanismos de circulación de contenidos y la construcción de audiencias en un mercado en alza. “Es una industria diferente, innovadora y con creadores que tienen mucha ilusión y fuerza para narrar historias”, certificó. La última jornada concluyó con la mirada puesta en el porvenir de la industria de la mano de varios de los ponentes que durante esta semana han transitado La Villa del Adrián Garelik, Manu Martí, Matías Bossié, Miraglia y Ralph Hayek. En la mesa de análisis se diseccionaron los riesgos y las oportunidades que definirán el próximo ciclo del sector y del propio Festival de Málaga.
Toda la semana se quedó como la crónica de un sueño por venir; pero, al fin y al cabo, todo cobra sentido solo si el cine sirve para soñar.