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Historias de lugares malditos y grandes dramas humanos

Historias de lugares malditos y grandes dramas humanos

Documentales
27.08.2020

El Echegaray acoge esta tarde el pase de los últimos títulos a concurso

La Sección Oficial de Documentales exhibe hoy en el Teatro Echegaray las últimas producciones a concurso, dos cortometrajes y dos largometrajes sobre lugares malditos y dramas humanos.

‘Κλεισαμε’, que abre el pase de las 18.30 horas, es un corto documental que habla sobre la investigación de su directora, la argentina Sol Prado, en torno a la isla de Leros, en Grecia. Este idílico paraje tiene mucho que contar sobre cada una de las épocas que le ha tocado vivir. Fue ocupada por los italianos entre la primera y segunda Guerra Mundial. Más tarde, se convirtió en cárcel para presos políticos durante la Guerra Civil y la dictadura militar griega. Después fue reconvertida en hospital psiquiátrico y ahora funciona como campo de refugiados.

Inmigración a Europa

A continuación, Paula Palacios se adentra en ‘Cartas mojadas’ en el drama de la inmigración, que ha llevado a miles de personas a intentar cruzar el Mediterráneo en los últimos años para tratar de alcanzar Europa. ‘Cartas mojadas’ cuenta la epopeya más trágica de nuestra historia contemporánea. El documental sigue al barco de la ONG Open Arms en una dramática misión en la que trata de salvar a 550 personas del naufragio. Muestra además la cruda realidad de Libia, donde se maltrata y esclaviza a seres humanos, y la difícil situación que sufren en Europa muchos de los que consiguen llegar.

Los que sienten

A las 22.00 horas, abre la emisión ‘Los que no sienten’, un trabajo firmado por Marta Porto, Carlota Mojica, Alba Cantero y Débora Vargas que pretende ahondar en el conflicto palestino a través de la voz de Tamar, una joven que logró huir de Gaza y lamenta el abandono al que el mundo tiene sometido a su pueblo.

Cierra el concurso ‘Érase una vez en Venezuela, Congo Mirador’, de Anabel Rodríguez Ríos, sobre la vida en un pequeño pueblo remoto al sur del lago de Maracaibo.

Cristina Cortijo Bon