Protagonistas

“Queremos reivindicar con el premio la figura del guionista”

“Queremos reivindicar con el premio la figura del guionista”

Entrevista

Protagonista Marina Parés

10.06.2021

Tras haber recogido Goya y Biznaga en menos de seis meses, Marina Parés asume este inicio de éxito en el cine con la ilusión de que se convierta en una carrera de continuidad

Recibió anoche en la gala Málaga Cinema la Biznaga a los oficios del cine. ¿Qué siente al sumar un nuevo premio más este año, ahora en el festival de su ciudad? 

Para mí este no es un premio más. De hecho ninguno lo ha sido, pero la Biznaga es muy especial. Yo estudié Comunicación Audiovisual en la Universidad de Málaga y este es un festival al que llevo viniendo desde entonces. Recibir una Biznaga de plata es todo un honor, jamás lo habría pensado y que me la den en casa, acompañada de la familia y amigos, ha sido una suerte tremenda. 

¿Asimila todo lo bueno que le ha pasado en tan poco tiempo?

¡Qué va! Es como si hubiera dos yos que se han desdoblado: uno profesional, que ha vivido esa sucesión de manera continua, y luego el yo personal, el profundo, que no se explica cómo ha ocurrido todo. Es alucinante pensarlo. Ayer en la gala me decía: “¿Pero qué hago yo aquí? ¿Cómo he llegado a este punto?”. El equilibrio entre ambos funciona como escudo, por pura salud mental. 

¿Y ni teniendo el Goya en la estantería llega a creérselo? 

No. Te acostumbras a verlo en casa y ya está, como las cosas que tenemos a diario. De vez en cuando sí que me cambia el chip cuando paso por delante y me anima a seguir trabajando. Independientemente de los premios y de lo que pase a partir de ahora, es una suerte que nos ha permitido tanto a David [Pérez Saduño, coguionista de ‘Ane’ y con el que Parés comparte Goya] como a mí emprender el camino, pero lo que me toca mañana cuando me levante es sentarme delante del ordenador y ponerme a escribir. Hay que tomárselo así, si no te vuelves loco. 

¿Dónde lo tiene, por cierto? 

En casa de mis padres, en Gamarra. Lo tienen puesto en la típica estantería junto a la foto de la comunión y la orla. La Biznaga va para allá también, a hacerle compañía (risas). 

¿Le ha sonado más el teléfono desde que lo tiene?

La nominación y conseguirlo nos ha servido para que se nos dé visibilidad y sobre todo seriedad, para poder contar nuestras ideas y que se nos escuche. Ha servido para que se nos tenga en cuenta, y más en guion, que es una tarea invisible. Con el premio hemos reivindicado la figura del guionista.  

Marina, usted es un ejemplo de que las metas sí se pueden alcanzar. Además de esfuerzo y talento, ¿qué más hace falta? 

Suerte, es lo principal. Me siento una privilegiada porque me he encontrado con personas en determinados momentos que han ayudado a levantar el proyecto, que me han dado ánimos para continuar escribiendo y creer que esto puede ser una carrera real. Hay mucha gente buenísima que no tiene la suerte de llevarse premios y eso no les quita ningún valor. Entonces es una mezcla de suerte y trabajo. Solo se ve lo bueno, pero por cada vez que se consigue, hay un montón de intentos fallidos detrás. 

De todos los oficios del cine, eligió el guion. ¿Por qué? 

Hago guion y también montaje, porque las dos tareas tienen mucho que ver. Al final la edición es la tercera escritura de una película. De siempre me ha gustado mucho escribir, es algo que me sale natural. No surgió de un planteamiento consciente, sino que fue a raíz de un club de lectura que organizaban en la librería Luces. Algunos también escribíamos en ese taller y le pasé un texto a la monitora de la actividad. Yo creía que tenía forma de novela, pero ella me dijo que era muy audiovisual, que tendía mucho al diálogo de cine. Con todo eso en la cabeza, más el lío que tenemos todos con dieciocho años, sin saber qué hacer con tu vida, dudé si estudiar Comunicación Audiovisual o Arquitectura. Al final me decanté por lo primero y empecé a intentarlo. Luego me centré más en la teoría porque dedicarse profesionalmente al cine de principio es muy difícil, es algo que te parece que hacen otros pero que tú nunca vas a formar parte de ello. Por eso seguí cursando un máster, en el que conocí a David, y nos lanzamos a escribir ‘Ane’. Todo ha sido cuestión de ir buscando lo que me gustaba y encontrar la oportunidad.

No pudo tener mejor estreno con esa ópera prima. ¿Qué significa ‘Ane’ para usted?

Todo. En ‘Ane’ había mucha ilusión porque no solo era nuestra primera película para David y para mí, también lo era para casi todo el equipo. Nos hemos desvivido por la película, nos levantábamos y nos acostábamos pensando en el proyecto. Han sido cuatro años de intenso trabajo y siempre tendrá un hueco muy especial en nosotros. Ha sido el bebé de treinta personas. Nos ha enseñado muchísimo y nos ha permitido vivir todo esto.

Como guionista, ¿cuáles son las historias que más le gusta contar?

Me interesa mucho el cine de autor, las películas que son de personajes más que de trama. Es el cine que me nace porque es el que consumo, pero no descarto escribir una película de terror, un musical o una comedia. Algo enfocado a los niños también me apetece muchísimo. Es un reto como profesional acercarte a formatos más alejados de lo que te gusta como consumidora. 

Además de recoger premio en la gala de ayer, compite por otro en la sección de cortometrajes con ‘La colcha y la madre’. ¿Ve posible entrar en el palmarés?

Me hizo mucha ilusión que viniera aquí a concurso porque nos dieron una de las ayudas a la creación del festival el año pasado y lo rodamos gracias a ese apoyo. Explora el miedo a la soledad a través de la relación entre una madre y una hija con un regalo envenenado. Con haberlo podido filmar y estrenarlo aquí me siento más que satisfecha. 

¿Cómo valora por tanto ese respaldo que brinda el Festival de Málaga a la industria local?

Es fundamental. Las ayudas a la creación me parecen un punto muy importante de este festival, aportan un apoyo sólido para levantar un proyecto de forma profesional. Y que encima luego te dejen mostrarlo bajo el marco del certamen creo que es un escaparate estupendo, no solo para los que hemos empezado a dar pasitos, porque nos dan la oportunidad de estrenar en casa, también para los que aun no lo han hecho y no se atreven, para que vean que sí hay opciones de hacer cine desde aquí. 

¿Y qué le parece la evolución de este certamen?

Hacer una valoración de manera externa se me hace difícil porque, en cierta forma, yo he ido creciendo junto al festival, ha sido una evolución en paralelo. Me ha interesado a distintos niveles: de pequeña venía a ver el ambiente, la alfombra; luego, en la carrera, profundizaba más en la programación, leía las sinopsis de las películas, miraba las trayectorias de los directores... Y ahora, de manera más profesional, me interesa mucho la parte de industria. Es un festival que me encanta, me pareció muy acertada la decisión de abrirse a Latinoamérica, tienen una cinematografía de la que nos queda mucho por aprender. Y que este año la Sección Oficial se haya abierto a películas más independientes, incluyendo más óperas primas y propuestas más arriesgadas, me genera muy buenas sensaciones. 

Pertenece a esa savia nueva del cine. ¿Tenemos buena materia prima autóctona? 

Me falta un poco de perspectiva, acabo de volver a instalarme en Málaga después de vivir bastante tiempo fuera. Pero sí que hay muchas iniciativas para producir desde aquí y con talento local. Esa voluntad existe y cada vez hay más intención de hacer ese cine periférico, alejado de los núcleos tradicionales de Madrid y Barcelona. También es ese mi deseo.

Tamara Harillo