Protagonistas

“Lo primero que descubrí fue que la actuación se podía estudiar”

“Lo primero que descubrí fue que la actuación se podía estudiar”

Entrevista

Protagonista Mercedes Morán

24.03.2022

La actriz argentina Mercedes Morán recibe el Premio Retrospectiva del festival por su destacada trayectoria en el cine latinoamericano

¿Cómo recibe este Premio Retrospectiva de la 25 edición del Festival de Málaga? 

Pues con mucha sorpresa y mucha felicidad. He tenido mucho tiempo de madurar esta alegría porque me hablaron de ello el año pasado. Así que he podido saborear mucho este homenaje hermoso.

Sus inicios son muy curiosos. Usted era una estudiante de Sociología que decidió hacer un taller de teatro. Y es entonces cuando se enamora de la actuación. Lo habitual suele darse al contrario: tener primero el deseo de ser actriz y después querer aprender.

Exacto. Es una paradoja haber llegado de alguna manera, por decirlo de algún modo, como de casualidad. Era una época en la que la dictadura militar había dejado sin contenido la Facultad de Filosofía y Letras, y las carreras que allí se cursaban, como la de Sociología, que era la mía; y además me había quedado embarazada de mi primera hija. Siguiendo los consejos de una amiga, y por curiosidad, me introduje en un taller de teatro donde tuve el encuentro con mi primer maestro, Lito Cuz. Lo primero que descubrí ahí fue que la actuación se podía estudiar. Que había algo más que impronta y desenfado, algo de lo que yo carecía. Y después fue mi maestro quien me hizo ver  y me dijo que tenía posibilidades. Que tenía un instrumento preparado para tal fin. Fue en estudio donde me enteré que tenía unas características interesantes para este trabajo. Tuve la fortuna de caer en manos de un primer maestro que me reveló el mundo de la actuación.

¿Cómo vivió el posterior salto del teatro a la televisión y el cine? 

Como bien dice, empecé haciendo mis primeros trabajos en teatro, pero casi de forma paralela comencé en televisión. Venciendo una cantidad de prejuicios de aquella época que hablaban de que la televisión desprestigiaba al intérprete y que el prestigio estaba en el universo teatral. Aquello me sirvió para vencer estos prejuicios que para mí eran sinónimo de crecimiento. Y sí, fue un aprendizaje. La expresividad se maneja de otro modo con la cercanía de la cámara. Por otro lado, en televisión no tienes el tiempo para ensayar y debes resolver. Finalmente, y tardíamente, llegué al universo del cine, del que me enamoré perdidamente. Si bien ya había hecho algunas películas antes, lo que considero mi ingreso en el cine fue con Lucrecia Martel, con la que tuve la gran fortuna de poder trabajar.

Habla de ‘La ciénaga’. 

Sí, esa fue la primera película que hice con Lucrecia [Martel]. Y a partir de ahí he tenido la enorme fortuna de trabajar con directoras y directores muy diversos; hacer muchas óperas primas, películas de autor y de la gran industria… Y a partir de ese momento el cine comenzó a ser una especie de segunda vida para mí. 

Además de ‘La ciénaga’, ¿a qué otras películas de su carrera les tiene mayor aprecio? 

La verdad es que ‘La ciénaga’ fue un antes y un después en el cine para mí, por todo lo que se me reveló del cine y por todo lo que pude aprender. Trabajar con Lucrecia [Martel] y viajar con esa película por todo el mundo me hizo comprender lo poco que sabía del cine. Fue un gran aprendizaje. También, para seguir hablando de directoras mujeres, ‘Sueño Florianópolis’ es un trabajo que hice con Ana Katz, en el que participé de una manera especial. Para mí fue una hermosa película, aunque era la segunda que hacía con ella después de ‘Los Marziano’. ‘Sueño Florianópolis’ fue un trabajo hermoso de Ana Katz, a la que amo mucho. Después, cuando fui convocada para hacer ‘Neruda’ por Larraín, un director que admiraba y del que había visto muchas de sus películas, fue una alegría enorme. Fue una de esas convocatorias a las que dices sí antes de mirar tu agenda o leer el guion. Y lo mismo me pasó con Andrés Wood con ‘Araña’. Estos dos trabajos, tanto en ‘Araña’ como en ‘Neruda’, me permitieron conocer a muchos autores, directores, dramaturgos, actrices… de Chile: un país tan cercano y tan lejano al mismo tiempo. Te podría seguir nombrado todas las películas porque en cada una de ellas he aprendido muchísimo. Y sigo aprendiendo. También en la última que he rodado, ‘Empieza el baile’, de Marina Seresesky, una directora argentina que vive en España. Esta película, en la que trabajo con Darío Grandinetti y Jorge Marrale, está recién hecha y fue una experiencia preciosa. El cine tiene eso de bonito para mí: se renueva el deseo, la gente, las historias, me ha dado la oportunidad de hacer personajes diferentes… Ir a rodar me da mucha alegría. Y volver a hacerlo después de este tiempo de pandemia ha sido como rejuvenecer de alguna manera. 

Se renuevan las ilusiones y también las miradas, ya que, afortunadamente, cada vez contamos con más historias firmadas y protagonizadas por mujeres. 

Sí, de a poco las mujeres, ayudadas por la conciencia, están ganando algunos lugares. Porque con solo luchar no se terminan de obtener todos lo resultados; la lucha tiene que ver también con hacer tomar conciencia. Entonces vemos más mujeres directoras, más historias de mujeres, más mujeres que cuentan sus historias con su mirada, más mujeres en los equipos de cine ocupando lugares que convencionalmente no eran ocupados por mujeres... Ser contemporánea a este cambio me hace sentir que además de toda esta alegría y agradecimiento hay una causa a la que sumar en la lucha.

¿Qué opina de que el Festival de Málaga haya apostado desde hace algunos años por acoger a toda la cinematografía en español con el objetivo de unir lazos y construir puentes con Latinoamérica? 

Es magnífico. En Argentina pasa que hay un tema con la distribución de las películas que hace que no todas las películas españolas lleguen a los cines. Y lo mismo nos pasa con el resto de películas latinoamericanas. Creo que el Festival de Málaga, además de lo que implica de encuentro hermoso, significa mucho en este sentido. Y para mí que este reconocimiento venga de parte de este festival es doblemente importante, porque es un festival que aspira a juntarnos, a reconocernos… Y por eso se vuelve tan empático. Recibir esta distinción de este festival es algo muy emocionante por todo esto.

Jesús Zotano