Protagonistas

“Las películas que más disfruto ahora son las de catástrofes”

“Las películas que más disfruto ahora son las de catástrofes”

Homenajes

Protagonista Carlos Saura

20.03.2022

El Festival de Málaga premia hoy a un mito de nuestro cine por una soñada carrera, a la que Saura, a sus 90 años, pretende seguir sumando títulos

Enhorabuena por la Biznaga de Honor que el Festival de Málaga le entrega por su gloriosa carrera. Después de tantos, ¿uno se acostumbra a recibir premios?

Qué va, nunca. Uno quiere recibir todos los premios del mundo. Estoy muy agradecido y eso que ya por mi edad me están dando últimamente muchos… no puedo llevar la cuenta de cuántos tengo. Pero me hace mucha ilusión cuando me los dan, sobre todo en esta ciudad que yo conozco muy bien, he venido mucho y además también tengo una Biznaga de Plata, en homenaje a ‘La prima Angélica’, de hace unos años. Ojalá los premios fueran de oro, por si me va mal la vida para empeñarlos (risas). 

Precisamente mal no le ha ido. Toda una vida dedicada al cine y sigue sin descanso. ¿De dónde saca las ganas para continuar con tanta ilusión?

Será porque es lo único que me gusta hacer en la vida. El cine solamente no, también dibujo, pinto, escribo, hago ópera y teatro..  En estas seguimos. Tengo más proyectos en mente, como una serie sobre Lorca que espero que salga.

Más que un oficio, usted ha hecho del arte una manera de vivir.  

Sí, pero las cosas han ido surgiendo de casualidad. Desde pequeño me llamaba la atención el dibujo, he pintado toda la vida y lo hacía mejor que mi hermano Antonio, que al final ha sido él el pintor famoso, me adelantó enseguida. Con la fotografía igual, voy siempre con la cámara porque nunca se sabe qué puede surgir. Es un vicio. Hago miles de fotos todos los días, sobre todo de mi hija, podría hacer varias exposiciones solo con el material que tengo de ella. En fin, que no paro. 

¿Y qué le da el cine que no le dé las otras disciplinas? 

Reúne todo lo que me gusta en el mundo. He hecho más de cincuenta películas ya, no está mal, ¿no? Siempre presumo de lo mismo. De eso y de tener siete hijos. 

¿Se siente por tanto un privilegiado?

Desde luego. He tenido mucha suerte y se lo agradezco a la vida. Sigo trabajando y estoy sano, aunque es cierto que ya no me siento tan joven. No estoy para correr maratones.

A esta edición del certamen acude por dos buenos motivos: reconocimiento y presentación de un nuevo proyecto. ¿Nos cuenta algo de ‘Goya 3 de mayo’? 

Es una propuesta de la televisión aragonesa que me pareció preciosa: una reconstrucción audiovisual del cuadro de Goya. Es una producción pequeñita pero que hemos hecho con toda la comodidad allí en Teruel. No te cuento más para que vayas a verlo, merece de verdad la pena.

La guerra, siempre tan retratada en sus películas. 

El último fue un corto, ‘Rosa Rosae. La guerra civil’, por la canción de Labordeta, que va sobre los niños de la guerra. Justo coincide con lo que está pasando en Ucrania y todo lo que yo he vivido: los bombardeos de Madrid, el éxodo de la gente, los republicanos huyendo de Barcelona a Francia… todo exactamente igual. Las cosas se repiten. Parece mentira que el ser humano no aprenda nunca. La violencia está en nuestros genes.

¿Ha perdido la fe entonces?

No, no. Pero yo soy muy optimista conmigo mismo y muy pesimista con todo lo demás. Así me va.

Ah, ¿no le va bien? Si me ha confesado que se siente muy afortunado... 

Al contrario, claro que me va estupendamente, es cierto. Hay quien tiene suerte y yo me siento así. Todo se rige por el azar y la necesidad, como el libro de Jacques Monod, y creo que es verdad. No sé si será cuestión de herencia, de fortuna, pero yo la he tenido.

¿Ha hecho todo lo que ha querido entonces o le quedan asignaturas pendientes? 

Lo único que no he hecho y que lamento profundamente es aprender a tocar un instrumento. La música se me resiste, a pesar de que escucho flamenco, música clásica y popular a diario. Mi madre era pianista, podría haber tenido una educación en ese ámbito, pero ella, que era anarquista aragonesa, se negó a que sus hijos lo hicieran porque había pasado toda su juventud sacrificada y quiso liberarnos de eso. Pero me queda pendiente, sí. Me habría encantado tocar el violonchelo, como el chico que actuó en la gala de inauguración. Qué maravilla, es un instrumento mágico. He intentado estudiar solfeo muchas veces, pero es dificilísimo. Por algo es el único lenguaje universal.

Música escucha todos los días, pero ¿y cine ve ahora? 

Veo algunas películas, sí, sobre todo el cine que me gusta ahora es el de catástrofes. Porque ahora parece que estamos en ‘Apocalypse Now’ de verdad. Parece que se va a destruir el mundo en cualquier momento. Con apretar un botón acabaría todo, nunca ha tenido el hombre tanto poder. Entonces disfruto con esas películas donde hay una ola gigantesca y desaparece Nueva York, o la falla de San Andrés provoca un terremoto tremendo… me fascina ese espectáculo visual. Me encantan porque reconozco que nunca las voy a hacer yo.

Carlos, la casualidad hace que coincida aquí con Carla Simón, Oso de Oro en Berlín, como usted. 

Sí, voy a ver su película y le hemos puesto un mensaje saludándola. Que sepa que con el tiempo el Oso de Oro pierde el color (risas). En cambio los de plata se mantienen intactos.

Tamara Harillo