Protagonistas

“La ayuda del todo desinteresada es algo que muy poca gente es capaz de ofrecer”

“La ayuda del todo desinteresada es algo que muy poca gente es capaz de ofrecer”

Entrevista

Protagonista Nely Reguera

25.03.2022

Nely Reguera aterriza en el Festival con ‘La voluntaria’, un drama rodado en un campo de refugiados sirio con Carmen Machi como protagonista

Viene al festival con ‘La voluntaria’, su segunda película después de ‘María (y los demás)’, que presentó en 2016 en San Sebastián. ¿Empezar en un festival es ya de por sí empezar bien? 

Sí, lo cierto es que estoy muy contenta. Es mi primera vez en el Festival de Málaga y vengo muy ilusionada, con muchas ganas de poder presentar la película, de que la vea el público y de empezar a saber cuáles son las respuestas. Al final los procesos siempre se alargan mucho y llega un momento en que tienes ganas de abrir la película y empezar a compartirla para que la gente la vea, que es el motivo por el que la has hecho.

Sí, porque además el rodaje no ha sido fácil y el proceso de elaboración de la película se ha alargado más de lo previsto, ¿no es así?

Sí, la pandemia ha complicado los rodajes en general. Por un lado somos afortunados porque hemos podido seguir rodando y trabajando, pero sí que es verdad que los rodajes se encarecen y complican. Hablar con gente que no habla tu idioma cuando ni siquiera te ven la cara con la mascarilla es complicado. Además, cuando rodamos en Grecia las restricciones eran aún más severas que aquí. Así que sí, ha sido un rodaje difícil.

Y estar en un campo de refugiados no facilitaría las cosas… 

Yo por un lado tengo que decir que estoy muy agradecida a los residentes del campo porque tuvieron mucha paciencia con nosotros y nos acogieron de una forma muy generosa. Lo que también es verdad es que uno está acostumbrado en un rodaje a tener las localizaciones bajo control y en un campo de refugiados obviamente no ocurre eso. Hay que adaptarse y asumir que los tiempos van a ser otros y ya está. No te queda otra. Tú estás allí para rodar tu película y no molestar.

¿Cómo ha sido el trabajo con los refugiados? ¿Dónde rodaron? 

Rodamos en el campo de Malakasa, que parece un mal chiste pero en griego no tiene nada que ver con el significado en castellano; toma el nombre de una población cercana. La mayor parte de los personajes son refugiados sirios pero no del campo, sino de otras zonas del país. La mayoría de ellos además ya no estaban en campos. 

¿Y el niño? ¿Cómo disteis con el actor que hace el personaje de Ahmed?, ¿es también un refugiado? 

Sí, de hecho su familia es de Siria. Sus padres y su hermana mayor, que entonces tenía un año, huyeron cuando empezó la guerra y pasaron cinco años en un campo de Turquía. Hamam, que así se llama, nació allí. Luego consiguieron viajar a Grecia y pasaron allí otros tres años en otro campo. Ahora Hamam y su familia están viviendo en Stuttgart, en Alemania. Él se lo pasó muy bien, disfrutó mucho y aprendió un poco de inglés, de griego y de español. Nos lo puso muy fácil. 

En la película, Marisa, el personaje de Carmen Machi, es una doctora jubilada que decide ir a un campo de refugiados a ayudar porque piensa que allí puede ser útil, pero nada termina de salir como ella espera. 

Es una mujer de armas tomar, que está en un momento vital de crisis. Tiene hijos pero no acaba de tener con ellos la relación que le gustaría y no tiene nietos, algo que ella desea. No acaba de asumir su nueva realidad, el hecho de tener tanto tiempo, y decide irse. Es una mujer con temperamento, que no acepta las normas. Es un personaje que puede ser incómodo, porque es voluntarioso y tiene buenas intenciones pero en ocasiones no atiende a razones. Actúa por impulsos. A mí me interesa que el público acompañe a Marisa en este viaje y se cuestione cómo actuaría si estuviera en su situación.

Es verdad que te provoca sentimientos encontrados.

Eso es algo de lo que quiere hablar la película. A mí me parece muy complejo. Creo que la ayuda totalmente desinteresada es algo muy difícil que poca gente es capaz de ofrecer. Hay momentos en que ella no está poniendo en primer lugar el bienestar del chaval aunque crea que sí. 

El tema de los refugiados lamentablemente vuelve a abrir informativos.

En esta película me interesaba que más allá de la historia de Marisa estuviera como trasfondo el papel de Europa con la crisis de los refugiados sirios, que no estuvo a la altura. Me alegra que en esta ocasión la Unión Europea haya decidido acoger a los refugiados ucranianos sin limitaciones, pero no tuvimos esta actitud cuando los refugiados eran de Siria, Irak o Afganistán.

¿Cómo es trabajar con Carmen Machi? No es su primer papel dramático pero es difícil dejar de asociarla con la comedia.

Yo tenía muchas ganas de trabajar con ella porque es una persona que transmite mucha cercanía, con la que puedes empatizar con facilidad. La película cuenta un drama en toda regla y quería tener a una actriz con esa vis cómica que tiene ella, aunque no la hayamos explotado. Carmen, inevitablemente, aunque esté trabajando en otro registro, siempre dota de cierta ligereza al personaje. No quería a una actriz que añadiera más drama o más peso a una historia que ya de por sí tiene bastante.

Viene a la edición número 25 del festival, una edición muy especial.

Sí, qué bien, además estrenamos el día 25 así que mira qué casualidad. Yo agradezco mucho la labor del festival para con el cine español. No deja de ser un altavoz que permite que el cine español se muestre, se disfrute y que las películas tengan otra vida después de pasar por aquí.

La suya es la última de las películas que se proyectan de las que entran a concurso. ¿Piensa en el palmarés?

Uf, yo la verdad es que prefiero no pensar en premios. Lo que quiero es ir al festival y luego, claro, si hay premios me encantará pero prefiero no pensar mucho porque si no me pongo nerviosa. Además, no me gusta reducir esto a una competición. Después de la pandemia y de lo difícil que ha sido para el cine, reactivarse, que se pueda volver a rodar y que puedan volver a celebrar los festivales es ya motivo de celebración.

Cristina Cortijo Bon