Protagonistas

“La alegría y  la utilidad  han definido esta 24 edición”

“La alegría y la utilidad han definido esta 24 edición”

Entrevista

Protagonista Juan Antonio Vigar

12.06.2021

El director del Festival de Málaga hace un balance positivo de esta edición que acaba mientras trabaja en la 25, que asegura será inolvidable

En la 23 edición se marcó el reto de hacer un festival tan amable como siempre, pero también seguro, debido a las circunstancias marcadas por la pandemia del coronavirus. Lamentablemente, en esta 24 edición el reto volvía a ser el mismo, pero quizás era más difícil todavía. 

Si algo nos caracterizó en la 23 edición fue el sentido de la prudencia a la hora de abordar un festival muy amable, como siempre ha sido, pero también seguro, porque la situación sanitaria era muy complicada. Eso nos llevó a elaborar unos protocolos muy exhaustivos que funcionaron muy bien. No solo alcanzamos los objetivos, fue una edición muy valorada en el mundo de la cultura pero también mediáticamente, tuvimos un estudio de medios cifrado en 57 millones de euros. En agosto nos planteamos qué hacer con esta 24 edición y lo primero era ver cuándo la situábamos. Decidimos ir a junio por dos razones, en primer lugar porque esperábamos que la situación sanitaria mejorara de forma mucho más notable, y en segundo lugar, porque hubo una interrupción en los rodajes que nos hacía dudar de que en marzo tuviéramos suficientes películas y de que cumplieran los requisitos de calidad que exigimos. Todo esto nos llevó a decidir hacer el festival en junio. Respecto a las películas hemos visto que fue una decisión acertada, porque tuvimos un número de inscripciones en niveles de prepandemia; pero la situación sanitaria, aun cuando ha mejorado, no ha llegado a la normalidad. Por eso decidimos reproducir el formato adaptado de la 23 y dejar de lado el evento social. Es decir, ser de nuevo prudentes, porque tenemos que demostrar que la cultura es segura y que el Festival de Málaga es la puerta a esa normalidad que llegará pronto.

En ese lema, ese objetivo de hacer un festival amable y seguro, siempre añade un tercer adjetivo, útil. ¿Cómo se materializa esa utilidad?

El festival nació en 1998 con el objetivo de ser útil a un sector y a un territorio. Y esa utilidad ha sido nuestro hilo conductor durante 24 ediciones. En este momento la utilidad se materializa en la medida en que nos convertimos en punto de encuentro de la industria, de un colectivo con intereses comunes, con unas relaciones que no se han podido materializar en los meses previos. Málaga se convierte en el primer lugar de encuentro de un sector que ya vislumbra una recuperación más plena en las próximas semanas. Todo el sector nos reitera que este festival era necesario y si es necesario es porque es útil.

¿Ha sido el 24 Festival de Málaga el gran reencuentro del cine en español? 

El sector necesitaba volver a encontrarse, sentir otra vez ese concepto de industria, de familia, y afortunadamente, respecto a agosto, esta edición ha sido mucho más luminosa. Si tuviera que poner un calificativo, diría que esta edición ha sido alegre, una edición en la que todos nos han transmitido esa positividad, esa ilusión por estar aquí y la satisfacción porque el festival está muy bien organizado y han podido hacer de esta edición ese reencuentro feliz. Ya la 23 edición supuso un hito en este sentido, porque Málaga fue el primer gran evento en el que se demostró que los eventos y la cultura presencial eran posibles. Fue una llamada al público a volver a las salas y al ritual del cine tras meses de consumir audiovisual por internet. Pero es que además el festival fue un magnífico banco de buenas prácticas para otros festivales. Ahí, en esa 23 edición, estuvo la siembra que estamos recogiendo en la 24. Ambas ediciones forman un corpus que para nosotros ha sido un proceso de aprendizaje extraordinario.

El sector tenía ganas, el público tenía ganas… ¿Pero cómo se refleja esa utilidad de cara a la ciudad de Málaga?  

Yo siempre insisto en que un festival tiene que ser útil a un sector y a un territorio. Este festival es enormemente importante para la ciudad de Málaga y viceversa, la ciudad es muy importante para el festival. Y lo es en dos aspectos. Uno, el evento social, el encuentro con el público, que este año hemos tenido que silenciar un poco de nuevo: nuestra alfombra roja no se pisa, sino que se luce. Y en otro aspecto, en el impacto económico sobre la ciudad. En tiempos como estos, un evento que invierte cerca de dos millones de euros de manera directa en la ciudad de Málaga es muy necesario, imprescindible para el sector servicios, hotelero, hostelero… La responsabilidad que teníamos desde el festival era celebrar el evento para que todas estas empresas y profesionales pudieran beneficiarse de una importante inversión municipal. Ya en 2014 hicimos un estudio que demostraba que por cada euro que entonces invertía el Ayuntamiento, el festival devolvía a la ciudad 21,4. Y esta rentabilidad ha crecido exponencialmente… 

Pero dejemos a un lado los números. Todas las personas con las que hablo se alegran infinito de que este festival sea la gran puerta a un verano mucho más positivo para todos los sectores de la economía, que sea la gran llamada para que la ciudad vuelva a recibir visitantes. Nosotros hemos tenido que ser restrictivos con los invitados, porque querían venir más de los que la lógica nos aconsejaba. Todo ese deseo de estar en Málaga y esas valoraciones tienen que revertir en que el verano sea mucho más positivo. El festival se ha convertido en la puerta a esa nueva normalidad y en esa demostración de que Málaga hace eventos seguros, cultura segura, y que la ciudad es el mejor entorno para disfrutarlos. 

Esa utilidad tiene mucho que ver también con el diseño del festival, con los contenidos… ¿Qué balance hace de esta 24 edición en lo cinematográfico? 

Siempre digo que nuestra singularidad es la generalidad. Si queremos ser útiles al sector, y este es el tercer elemento de este concepto de utilidad, tenemos que mostrar todo lo que se hace en él. No somos un festival de autor, aun siéndolo. No somos un festival de comedia, aun siéndolo. No somos un festival de directores noveles, aun siéndolo. No somos un festival de directores consagrados, aun siéndolo… Mientras otros festivales apuestan por la singularidad, nuestra singularidad es la diversidad. Creemos que al público y a la prensa les interesa ver lo que se hace, y dentro de lo que se hace, intentamos traer lo mejor. Luego ya están los gustos personales de cada uno, pero nuestro objetivo es que la mirada sea global e inclusiva. Desde ese punto de vista, esta edición ha tenido todo eso: directores que empiezan, muchas mujeres, óperas primas, directores consagrados, comedias, thrillers psicológicos, películas de profundidad dramática… 

Lo presencial ha vuelto a ser esencial, pero MAFIZ, la zona de industria del festival, se ha tenido que adaptar de nuevo al formato online en algunos de sus eventos. ¿Cómo ha sido la experiencia y qué camino nos queda por recorrer en esta área? 

Desde el concepto de prudencia, teníamos que reflexionar sobre el área de industria. La movilidad internacional es muy difícil aún. Decidimos por ello dividir el área en dos grandes momentos, uno ahora, coexistiendo con el festival, celebrando los eventos Work in Progress y MAFF (Málaga Festival Found & Coproduction Event), que hemos realizado online tal y como hicimos en la pasada edición, con excelentes resultados de participación, organización, etc. Y decidimos dejar para un segundo momento nuestro proyecto nuclear, Spanish Screenings - Málaga de Cine, el único mercado oficial del cine español, que celebraremos del 20 al 23 de octubre de forma presencial. También tendremos entonces la fase final de Hack Mafiz Málaga, un evento dirigido a los nuevos creadores audiovisuales en nuevos canales y lenguajes narrativos, un proyecto que nos apasiona. 

Y por terminar hablando de futuro, el próximo año el festival celebra sus bodas de plata. ¿Qué tiene previsto? 

Desde hace meses, la tarea que nos hemos impuesto en el equipo es trabajar en paralelo para dos ediciones, esta 24 que concluimos ahora y la 25, que celebraremos en la segunda quincena de marzo de 2022. Será una edición de celebración de la vida, del reencuentro social, de la cercanía, ojalá del abrazo… Pero también de la vida en el festival, que aspiramos a que recupere su modelo tradicional, de cercanía con la ciudad y el público en la alfombra roja, que ese hilo que siempre nos ha unido a la ciudad vuelva a manifestarse. En la 25 edición tendremos de nuevo la casa con las puertas abiertas para recibir a todo el que quiera acompañarnos. Estamos trabajando en muchos proyectos para dar mayor dimensión en cuanto a la programación, los invitados, los homenajeados… A poco que la situación nos ayude, la 25 edición del Festival de Málaga será inolvidable para todos. 

Anga G. Inglán