Protagonistas

“He conseguido hacer cine sin que nadie viniera a salvarme”

“He conseguido hacer cine sin que nadie viniera a salvarme”

Entrevista

Protagonista Ezekiel Montes

23.03.2022

Tras su debut en Sección Oficial como director la pasada edición, Ezekiel Montes regresa al festival ahora con la tranquilidad de haber hecho realidad su sueño en el cine

Vuelve en este 25 aniversario del certamen con proyectos nuevos y una carrera encarrilada gracias a su ópera prima, que le ha dado muchas alegrías en forma de premio. ¿Tiene la sensación de que el esfuerzo ha dado sus frutos? 

Creo que lo bonito de los premios es que te hacen ver que estás en marcha. El principal premio es seguir haciendo películas. Para mí, hace unos años, era un sueño inalcanzable poder dedicarme al cine, pero todavía era una aspiración más grande y difícil producir desde Málaga. Hacer cine desde aquí es un objetivo de vida cumplido con 42 años.

¿Demuestra entonces que se puede y se debe apostar por hacer cine fuera de los núcleos de producción principales?

Es cierto que es bastante complicado levantar un proyecto para que entre en el circuito nacional. Y también lo es armar los equipos técnicos y artísticos desde aquí, a pesar de todo el talento increíble que hay. Tenemos todo lo necesario para hacerlo. Pero cuesta convencer a los socios nacionales que desde Málaga podemos producir algo con la calidad que se requiere. De todas formas, yo soy muy cabezón y tengo claro lo que quiero, así que saco de ahí la energía para seguir insistiendo en esta línea, que es hacer cine desde aquí con vocación internacional.

¿Y qué hace falta para que eso ocurra?

Seguir haciendo películas, que se vean y tengan presencia a nivel nacional. Mi película, después de estar en la Sección Oficial en Málaga, ha estado en San Sebastián, la crítica la ha valorado muy bien, ha ganado dos Premios Carmen, se ha estrenado con 90 copias en salas y ahora llega en plataformas a nivel internacional. Hace falta que las películas se conviertan en hechos consumados para la industria. Esto pone sellos a las carreras de los equipos técnicos y artísticos y permite que avancen. Y, sobre todo, que la industria confíe en que ellos pueden trabajar al máximo nivel. 

Entonces, ¿hay que creer y creérselo? 

Lo que importa son los hechos. No tiene que ver con la mentalidad o con el optimismo, sino con los datos. Yo insisto a todo mi entorno: “Cuatro películas en los últimos tres años”. Hechos. Fin. Pero sí, hay que ser consciente de la suerte que tenemos. Ahora venimos de rodar una película en Nueva York y a veces perdemos la perspectiva de lo afortunados que somos. 

Y suerte será también disfrutar de este Festival. ¿Qué supone contar con una cita de referencia para todo el sector en esta ciudad? 

Voy a recordar unas palabras que dije el año pasado en la presentación de mi película. Yo soy un majarón de un barrio que un día soñó con el cine, y si hoy lo hago, es gracias al Festival de Málaga. Creo que eso resume mi relación con el certamen. Nunca he venido como espectador, venía como un chico que hacía cortos y quería conocer la industria. En estos 25 años he venido primero con mis cortos, luego con la serie, después empecé la etapa de las películas y para mí el crecimiento del festival, sobre todo ahora con el área de industria, en estos años que se ha recuperado el mercado, ha sido fundamental. Aquí te tomas cafés con la gente que decide. Antonio Dechent y yo nos conocimos en el Festival de Málaga y en el año 2008 ya le estaba yo hablando de hacer ‘Hombre muerto no sabe vivir’. Han tenido que pasar muchos años para que llegara a ocurrir. 

Y ahora, con algo más de perspectiva, ¿qué es para usted ‘Hombre muerto no sabe vivir’? 

Insisto: un sueño cumplido. Me he criado en un barrio rodeado de droga, en el que nos liábamos a palos con los que venían a pegarnos y luego nos poníamos todos a jugar juntos al fútbol. Qué lejano parecía entonces hacer una película y, de pronto, lo he conseguido. Y lo he hecho sin que nadie viniera a salvarme. Nunca he esperado que nadie viniera a ayudarme. Monté mi productora, sabía que tenía que asumir otros proyectos para que la empresa estuviera fuerte y hacer ‘Hombre muerto…’, y me siento orgulloso de haberlo conseguido gracias a mi equipo. Con esfuerzo y con una inversión privada muy psicópata. Hacer una película con un presupuesto millonario, con un reparto muy interesante y generando tantas expectativas, da mucho vértigo. Además cine negro, una película con un tono seco y muy duro, que no se hacen muchas en el cine español así. Pues que de repente llegara el Festival de Málaga y dijera, “Pum, a Sección Oficial”, que, mirando para atrás, en 25 años, el único director, productor y guionista malagueño a concurso he sido yo, coloca a la película en un lugar de seguridad, de certeza. Es la felicidad absoluta. 

¿Cómo está viviendo esta edición, por cierto? 

De una forma extraña porque es el primer año después de presentar mi película y, de pronto, hay muchas cosas que son muy agradables, muy bonitas. Toda la industria ha visto la película y la valora, así que encuentras mucho amor por todas partes. Además hemos presentado nuevos proyectos, que es lo que quería hacer después de ‘Hombre muerto..’, seguir produciendo.

¿Y qué se trae ahora entre manos? 

Pues nada más y nada menos que cinco películas en dos años. Ahora estamos con ‘Devoción’, empezamos a rodar en octubre. También tenemos otra película generacional, con un equipo formado en la Escuela de cine, que va a ser una feel good del año que viene. Y en 2023 habrá tres películas en marcha, entre ellas, la segunda mía como director, con un repartazo espectacular. Me hace muy feliz que peleen entre ellas mismas.

Sabemos que querrá mantener el secreto, pero, ¿nos avanza algo de su nueva película como director? 

Seguiré con el cine negro, porque, en esa oscuridad, yo encuentro rayitos de luz. Define el cine que me interesa. Hay valores que se están perdiendo: la lealtad, el honor… Quiero seguir explorando este campo porque, en parte, hay mucha gente haciendo comedias, dramas y terror y poca hablando de códigos. Y eso, para mí, es fundamental en la vida. 

Tamara Harillo