Protagonistas

“Hay mucha ignorancia sobre las enfermedades mentales”

“Hay mucha ignorancia sobre las enfermedades mentales”

Entrevista

Protagonista Javier Andrade

21.03.2022

El ecuatoriano Javier Andrade acude a la competición con ‘Lo invisible’, una película que habla de trastornos psicológicos y clases sociales

Ya desde su propio título ‘Lo invisible’ habla de algo que no percibimos de manera evidente, como puede ser una depresión o cualquier otra enfermedad de la mente. 

Sí, la película arrancó con una idea del diseño del personaje protagonista. Y una vez que fuimos delineando este personaje que interpreta la actriz Anahi Hoeneisen, que además es coguionista, enseguida comenzamos a hablar de esta idea de enfermedades mentales que a mí me preocupa mucho debido a que he tenido experiencias personales cercanas. También nos interesaba que el tratamiento fuera desde el punto de vista femenino. De ahí salió la pregunta, tal vez la más interesante, que era saber cómo ella lidia con este problema y cómo lo hace también el resto de su familia y su entorno. Descubrimos que entre esas dos maneras de llevar este tema podía haber una tensión dramática. Y la apuesta de la película es, precisamente, mostrar el contraste entre cómo ella trata de sobrellevar su enfermedad y cómo la afronta su entorno.

¿Considera que hay poca educación social sobre estos problemas mentales?  

Nos llamaba la atención que todavía existiesen ciertos elementos de vergüenza a la hora de hablar de estos temas. Y también nos sorprendió la ignorancia que había al respecto que validara esa vergüenza. Y esto nos parecía un campo fértil, dramatúrgicamente hablando, para que sucedan cosas en la película, que es el resultado de una investigación de ciertas patologías. Queríamos mostrar a una mujer que al regresar a casa estuviese como en una jaula de cristal. Es una mujer que aparentemente lo tiene todo pero que es muy infeliz. Está presa, ya sea por ella misma o por los demás, en ese lugar tan lujoso en el que vive. Y la manera de expresar eso era a través de ciertas patologías que Anahi, en su trabajo de investigación fue descubriendo para la escritura de la película. Como esta idea de cortarse, de jugar con el alcohol y las pastillas… Y todo eso se volvía como una forma de buscar la invisibilidad. Ella desea ser invisible para no ser un problema para ella misma y para los demás. Y los demás, desde el aspecto social, es algo que definitivamente no quieren ver. Lo que quieren es que ella funcione en sus roles de madre, de amiga, de mujer atractiva… El deseo de los demás es que su problema sea invisible y el deseo de ella es ser invisible para estar tranquila por dentro. Y ese choque de deseos es lo que tratamos de plasmar en términos visuales y cinematográficos. 

Que la protagonista pertenezca a una clase alta remarca este problema por su impacto social.  

Sí. En esto sí que es parecido ‘Lo invisible’ a mi anterior película, ‘Mejor no hablar de ciertas cosas’, en la que se parte de un personaje y de sus circunstancias, algo que aprendí estudiando. Primero se hace un retrato del personaje y después buscamos qué historias nos pueden interesar. Esa es la manera en la que trabajo. Y aquí primero creamos a Luisa, la desarrollamos y después nos preguntamos qué historias podían pasar a su alrededor. Nos llamó mucho la atención que su circunstancia social de clase alta de Ecuador le permitía a la película hablar de relaciones complicadas que van asociadas a la diferencia de clases en los países latinoamericanos sin específicamente decir nada, sino planteado como parte del personaje. 

Las enfermedades y las clases sociales no poseen fronteras, por lo que los espectadores se podrán sentir identificados con esta historia. 

Absolutamente. Cuanto más local sea la historia más universal es. Si hay un conflicto en una historia que ocurre en un lugar muy específico, el espectador reemplaza esos detalles específicos de la historia por los suyos. Por ejemplo, en las escenas iniciales de la boda familiar de ‘El padrino’, una película que me encanta y que ahora están reponiendo en los cines por su 50 aniversario, yo veo a mi familia. Por eso no hay que tener miedo a ser muy específico, en nuestro caso muy concretamente ecuatorianos, porque eso, paradójicamente, permite que el espectador vea la universalidad del tema.

Otro problema universal es que la protagonista cree que traer un bebé al mundo solucionará sus problemas conyugales.

Sí, y de nuevo volvemos al diseño del personaje. Una vez que decidimos que era una mujer de unos cuarenta años, perteneciente a una elevada clase social y con un matrimonio en crisis, empezamos a conversar sobre historias que habíamos vivido u oído. Y  nos percatamos que se repetía mucho esta situación de un matrimonio en crisis que tomaba la decisión de tener otro hijo para reconstruir la relación. Y en las que evidentemente, casi siempre los resultados eran desastrosos. 

Habla del detallado diseño del personaje, pero ¿cómo ha sido la construcción del tono de la película?

Respondiendo a la pregunta sobre qué tipo de película queríamos hacer nos venían un montón de referencias. Me gusta muchísimo todo lo que hizo Antonioni en los sesenta con Monica Vitti, como ‘La aventura’, ‘El eclipse’, ‘La noche’ y sobre todo ‘El desierto rojo’, que eran justamente películas de alineación y sobre una suerte de enfermedad social de las clases pudientes de Italia. Y me preguntaba si podríamos hacer una película así en Ecuador y cuáles serían las implicaciones de hacer una película así con nuestra sociedad, nuestro mestizaje, nuestra población indígena, con los Andes… Y por ahí encontramos la manera de hablar de forma más particular de un tema tristemente común.

Jesús Zotano