Protagonistas

“El Festival de Málaga ha celebrado su edición más valiente y necesaria”

“El Festival de Málaga ha celebrado su edición más valiente y necesaria”

Entrevista

Protagonista Juan Antonio Vigar

28.08.2020

El director del certamen defiende un balance vital de esta edición, alejado de las cifras, con el triunfo de la cultura como impulso de vida

La organización se había marcado un objetivo: celebrar un festival amable y seguro. ¿Se ha conseguido? 

Por supuesto. Somos conscientes de la realidad sanitaria en la que vivimos y, como hemos demostrado, hemos sido respetuosos con la normativa que nos protege. Pero también hemos sabido construir una edición que ha permitido que el sector audiovisual y en general el mundo de la cultura hayan empezado a caminar. Siempre hemos planteado el festival desde unos criterios de utilidad máxima al sector y a la ciudad; y en esta edición esa utilidad se ha visto materializada en ese primer gran reencuentro del cine en español, de un sector que lo necesita mucho, ahora más que nunca. La ciudad, todos sus sectores productivos, necesitan al festival, porque es un impulso socioeconómico. Estamos pasando tiempos muy difíciles y muchas empresas de servicios han visto en el festival un alivio a su situación gracias a la importante inversión económica que se realiza en la ciudad. Por eso, desde el punto de vista del concepto de amable hemos conseguido el objetivo. Pero también desde la seguridad. Hemos desarrollado exhaustivos protocolos que se han cumplido a rajatabla. Tengo que agradecer y reconocer el esfuerzo de todo el equipo del festival, porque este año más que nunca el éxito dependía de todas y cada una de las personas que lo forman. Y lo hemos conseguido. Ellos han demostrado que el cumplimiento de las normas nos permite trabajar en espacios seguros. Por lo tanto, amable y seguro, ese lema que nos impusimos, se ha convertido en una realidad.

Hoy conoceremos el palmarés y después será momento de hacer balance de esta atípica edición. Suponemos que ya anda en esta reflexión.

Creo que la conclusión que resume todo es que el Festival de Málaga celebró su edición más valiente y necesaria, la más amable y segura de su historia. No debemos estar este año en los balances cuantitativos, sino en los balances vitales. Y desde ese punto de vista, creo que nuestro esfuerzo ha supuesto el triunfo de la cultura como impulso de vida y demostración de que dentro de cualquier limitación y del máximo respeto por la salud de todos, podemos seguir construyendo nuestro mundo, hacer realidad nuestros sueños, materializar nuestros proyectos y transformar nuestras ilusiones en logros. Esa sería mi lectura de esta 23 edición, tan compleja pero a la vez tan apasionante.

Han pasado por Málaga muchos compañeros del sector, de la industria, de las instituciones, de otros festivales... ¿Qué le han transmitido? 

Ya en el momento del aplazamiento tuvimos una buena noticia en mitad de la tristeza, que fue el apoyo del sector audiovisual, que alabó nuestra decisión como valiente y responsable. Llegado el Festival, se ha mantenido ese apoyo, que se constata en que el 80% de las películas que se anunciaron en marzo han continuado con nosotros en agosto. Y a esas se han sumado otras que han sustituido a aquellas que no han podido estar. Además, ese apoyo se ha visto en que todo el cine español ha venido a apoyarnos. El Festival ha sido un esfuerzo de todo el sector, todos han querido sumar y desde esa suma hemos multiplicado los resultados, la eficiencia del esfuerzo y la proyección pública del evento. 

Y respecto a los festivales, durante el confinamiento se ha demostrado la cercanía y el compañerismo que tenemos; hemos seguido trabajando juntos por el futuro. Los principales festivales han venido a Málaga para mostrar su apoyo y también para tomar nota de todo aquello que hemos hecho, para sacar de aquí enseñanzas y buenas prácticas para sus eventos. A todos ellos les deseo que se puedan celebrar porque si Málaga ha sido el primer paso en ese camino, tenemos que seguir transitándolo y tenemos muchas estaciones de paso que nos ilusionan mucho. Queremos estar en San Sebastián, en Sitges, en Valladolid, en Sevilla, en Huelva... en todos los festivales que están por venir. 

Hemos tenido además el apoyo del ministro de Cultura, del ICAA, de la Junta de Andalucía, de la Diputación, y por encima de todo, hemos tenido la confianza y el impulso del Ayuntamiento de Málaga, a cuyo alcalde y concejala de Cultura quiero agradecer su implicación personal.

¿Se ha convertido el Festival de Málaga en el símbolo de la cultura segura? 

Estoy convencido. El valor sanador de la cultura y del cine tiene que estar presente en nuestras vidas y hemos trabajado mucho y muy duro para hacerlo realidad, demostrando que es posible vivir sin límites, aunque sea dentro de las limitaciones que nos imponen las circunstancias. Por eso hemos abierto un camino a otros festivales para alcanzar esa luz que ilumine las tinieblas de estos tiempos bárbaros. 

Hablemos de cine. ¿Qué balance hace de la Sección Oficial? 

Creo que es una de las más redondas de los últimos años. Tanto la que presentamos en marzo como la que finalmente ha quedado en agosto con las nuevas incorporaciones. Ha sido una sección oficial ideal. Se ha vuelto a materializar esa definición que yo hago: nuestra singularidad es la generalidad. Hemos tenido a directores con una trayectoria amplia, junto a otros nuevos directores con una mirada e intencionalidad distinta. Se ha conformado una sección variada en cuanto a formatos, muy rica en cuanto a miradas y con una alta calidad, que es lo que todos nos reconocen. La valoración general en su conjunto ha sido muy positiva, nos podemos sentir muy orgullosos. 

La combinación entre lo virtual y lo presencial ha permitido acercar el festival a todos los homenajeados y que todas las películas tengan una ventana a la prensa y al público. ¿Cómo ha sido la experiencia? 

Ha sido un reto apasionante, lleno de inquietudes, pero también de ilusiones. El hecho de que el festival haya apostado por la vuelta a las salas, que conectaba con el planteamiento de la campaña “Yo voy al cine”, llevada a cabo por el ICAA en colaboración con la Academia de Cine, conecta asimismo con nuestro planteamiento: lo presencial resulta esencial para nosotros. Un festival con la densidad del nuestro requiere ese encuentro de sector, público y prensa. En un año tan complicado hemos tenido que adaptar nuestro modelo, que siempre equilibra exhibición y evento social, y que ha quedado reducido a lo primero para evitar las aglomeraciones de público. La alfombra roja, que confío volverá porque es una seña de identidad, se ha convertido en un gran photocall con el lema “Málaga sigue teniendo su alfombra roja, solo que no se pisa, se exhibe”. Y eso simboliza todo el esfuerzo que hemos realizado. 

Tampoco hemos renunciado al formato online, que hemos desarrollado en un área estratégica para nosotros que es el mercado, MAFIZ, en diversos eventos que ya han tenido lugar y que continuarán en noviembre con nuestros Spanish Screenings Málaga de Cine, el gran mercado del cine español, que también tendrá lugar en formato online.

Además hemos potenciado lo online en nuestra comunicación para llevar el festival a un público más amplio.  

Y lo hemos extrapolado a nuestra relación con los homenajeados, con encuentros presenciales, cuando ha sido posible, y vía streaming con Arturo Ripstein y Óscar Martínez, con los que hemos conseguido la cercanía no de la distancia, pero sí de los afectos. 

Las circunstancias han impuesto un cambio de fechas y de formato en esta 23 edición, ¿qué prevé para la 24?

La situación ha condicionado la realidad de nuestro sector, con una interrupción larga de rodajes, lo que nos hace pensar que no podemos mantener las fechas de marzo para 2021 porque sería difícil contar con el número de películas suficientes para hacer la selección. Por lo tanto, la retrasamos, del 4 al 13 de junio, para tener mayor número de películas y porque suponemos que la situación sanitaria será más favorable. Será una edición en la que esperamos que vuelva la vieja normalidad, porque creo que antes o después la vida se abrirá paso y queremos volver a vivir un festival en el que convivan el formato de exhibición con el evento social y podamos con todas las medidas de seguridad, estar un poco más cerca.

Ana G. Inglán