Protagonistas

“El cine español me ayudó a aprender este idioma”

“El cine español me ayudó a aprender este idioma”

Entrevista

Protagonista Justin Lerner

23.03.2022

Desde Guatemala llega a concurso ‘Cadejo blanco’, la primera cinta de Justin Lerner en nuestro idioma, con la que visibiliza el drama de las pandillas a través de una valiente mujer

¿Cómo nace este proyecto? 

Vivo en Guatemala desde 2016, cuando me invitaron para ser profesor de la Escuela de Cine de la Universidad Francisco Marroquín. Un fin de semana, fui a Puerto Barrios con uno de mis alumnos. Después de conocer el lugar y hablar con las personas que vivían allí, en su mayoría jóvenes afiliados a pandillas, comencé a recopilar las historias que me contaron sobre cómo fue crecer allí. Este sitio, además de hermosas playas, bosques, junglas y una increíble gastronomía, tiene muy pocas oportunidades para los jóvenes. Y me pareció muy interesante la cantidad de mujeres que habían participado en actividades delictivas dentro de esas pandillas. De los jóvenes que conocí durante 3 años de hacer entrevistas, armé una historia ficticia. Las personas de la comunidad hicieron todos sus propios diálogos y muchos de los detalles de la historia provienen directamente de sus propias vidas. Algunos no querían aparecer en el proyecto, pero muchos aceptaron interpretar versiones de sí mismos en la película. Combiné estas actuaciones reales con un grupo de actores profesionales.

¿A qué hace referencia este título tan simbólico?

Un “cadejo” es una palabra que solo existe en el imaginario centroamericano. Se refiere a una leyenda sobre un animal espiritual tipo chamán, de cuatro patas y con forma de perro, que es un ángel de la guarda, o un protector que te conduce hacia la seguridad y te protege del daño. En algunas versiones, hay un cadejo negro que te está atrayendo hacia la muerte, y hay un cadejo blanco que está tratando de proteger tu vida, y están luchando por tu alma. Pensé que este mito era una buena manera de pensar en la historia, porque el viaje de Sarita está lleno de momentos de muerte casi segura y, sin embargo, encuentra una manera de sobrevivir. Es como si algo o alguien estuviera velando por ella. Mi versión favorita de la leyenda dice que en Guatemala, si sales de un bar borracho por la noche, y hay un perro callejero caminando a tu lado, está ahí para protegerte de que te roben o asalten. Esta fue la primera historia que escuché del cadejo.

La película se centra en Sarita, una mujer valiente en un mundo de hombres capaz de todo por conseguir justicia. ¿Qué le aporta el punto de vista femenino a la historia?

He visto muchas películas de América Latina sobre pandillas y solo me interesaba hacer una película como ‘Cadejo blanco’ si pensaba que podía agregar algo nuevo. Durante mi investigación en Puerto Barrios, me sorprendió descubrir cuántas mujeres jóvenes participan de la delincuencia, en roles que suelen desempeñar los hombres. En la película, pasamos cada momento con Sarita y es a través de sus ojos que experimentamos el viaje que emprende: la desaparición de su hermana, unirse a una pandilla para encontrarla y, finalmente, su participación en algunas de las más violentas y aterradoras partes de esta forma de vida. Sarita está en cada escena, y no hay un momento que nosotros (y la cámara) no estemos sobre su hombro, viviendo con ella. Entonces, la idea de llevarnos a través de esta vida, a través de los ojos de una mujer joven, es lo que me hizo querer hacerlo. 

‘Cadejo blanco’ pone de relieve temas tan trascendentales como la vulnerabilidad de la mujer, el machismo, la asimilación de la violencia en nuestra sociedad o la inacción de las autoridades, entre otros asuntos. ¿Qué mensaje quiere dar realmente?  

Creo que hay valor en una película al mostrar a la audiencia una parte del mundo que está subrepresentada o, en gran parte, invisible. Mientras hacía ‘Cadejo blanco’, me di cuenta de que en Puerto Barrios existe esta subcultura alrededor del crimen desorganizado (grupos de jóvenes que no pueden hacer otra cosa para ganar dinero) que nunca había sido puesta en la pantalla antes. He visto demasiadas películas sobre sicarios o pandilleros donde son retratados como demonios, pero no como personas reales, solo niños asustados que buscan una familia o un lugar para estar seguros. En los tres años que he trabajado allí, he visto que no son diferentes a mis sobrinos, que viven una existencia de clase media alta en los suburbios de Boston, aparte del lugar donde han nacido y las oportunidades que se le han dado por las condiciones de vida a las que pudieron acceder en un país donde es posible tener sueños y una vida diferente. Quería que la película mostrara eso. 

El destino de la protagonista esconde una fatalidad: la violencia y la venganza como única manera posible. ¿Hay salvación solo para algunas clases sociales?  

Sin revelar demasiado la trama, creo que la película argumenta que hay muy pocas oportunidades para que la mayoría de las personas en Guatemala escapen de la violencia o vivan una vida libre de ella. Y para la gente en situaciones como esta, casi cero. 

‘Cadejo blanco’ es su tercer largometraje pero el primero en español. ¿Cómo decide rodar en nuestro idioma? 

He estado hablando español durante toda mi vida adulta. Cuando tenía 22 años, vivía en España y realmente aprendí a hablar bien. Si bien, por supuesto, fue muy desafiante en muchos sentidos, no fue algo que me asustara. Fue emocionante. Sin embargo, admito que el proceso de escritura tomó más tiempo debido a que el guion se escribió primero en inglés, luego en español y luego en guatemalteco, animando a los actores a cambiar sus diálogos para que se sintieran cómodos. Fue un reto para mí, pero lo acepté y me obligó a dirigir más en imágenes que en palabras, que siempre es mejor.

Se trata de una propuesta llegada desde Guatemala. A grandes rasgos, ¿cuáles diría que son sus puntos fuertes y débiles?

Es un país pequeño y casi todos los que trabajan en la industria del cine se conocen. Yo creo que esto puede verse como una fortaleza. A veces, genera competitividad, pero en muchos sentidos puede mejorar el espíritu de colaboración en un proyecto. Al hacer ‘Cadejo blanco’, tuve la suerte de conocer a un grupo de cineastas más talentosos de Guatemala, que parecen mantenerse unidos, apoyarse mutuamente y trabajar en los proyectos de los demás. Para que el país crezca, mejore su industria y produzca más cineastas, creo que se necesita invertir más dinero y apoyo en educación cinematográfica: mejores escuelas, festivales de cine y una participación y apoyo más directo del gobierno para financiar películas. Estos serían buenos puntos de partida.

¿Qué significa para usted que la película compita en Málaga?

Es un gran honor poder estrenar la película en el Festival de Málaga, un festival tan respetado e importante en España. Los mejores recuerdos de mi vida vienen de mi época viviendo aquí. Fue cuando realmente comencé a enamorarme del cine, no solo de Almodóvar, Fernando León, Nacho Vigalondo y Jaime Rosales, sino también de directores mayores como Víctor Erice, Bigas Luna y Luis Buñuel. El cine español no solo moldeó mi cerebro joven, sino que también me ayudó a entender cómo usar realmente el idioma. Es un sueño volver a España para presentar una película aquí, y, encima, en español.

Tamara Harillo