Protagonistas

“Creo haber hecho una comedia sutil, con mucha ironía”

“Creo haber hecho una comedia sutil, con mucha ironía”

Entrevista

Protagonista Pau Durà

23.03.2022

Pau Durà regresa a Málaga con la comedia ‘Toscana’, protagonizada por él mismo junto a Edu Soto, Malena Alterio y Francesc Orella

‘Formentera Lady’, su ópera prima, que también presentó en Málaga, transcurría por completo en exteriores. ‘Toscana’, en cambio, es una película de un único escenario interior: un restaurante. 

Sí, es una película opuesta en este sentido. Aunque el origen de ‘Toscana’ tiene también que ver con ‘Formentera Lady’. Escribí ambas películas casi al mismo tiempo, más o menos. Y nacen de las mismas inquietudes. Aquí es más patente que tiene que ver con la paternidad. Por aquel entonces estaba en el proceso de ser padre, o acababa de serlo, y eso me provocó ciertas cosas como para escribir en su día ambas historias alrededor de la paternidad. Lo que pasa es que el borrador de ‘Toscana’ se quedó en un cajón y ahora, al descubrirlo después de diez años, me vinieron las ganas de rodarlo y pasarlo bien. Porque recuerdo que cuando la escribí me reí mucho. Además, creo que era el momento de hacerla, ya que es una película pequeña y controlable. Así que construimos un plató y me rodeé de amigos actores y conseguimos rodarla en plena pandemia.

Que también tiene su mérito... 

Sí. Y suma mucho a la satisfacción de verla acabada. Y en dos versiones. En Málaga veremos la original, en catalán, pero también está rodada en castellano. El reto era grande y la felicidad de verla terminada es también muy grande. En principio pensamos en doblarla, pero tratándose de una comedia habría sido un crimen.

¿Cómo se le ocurre hacer de la preocupación de ser padre una comedia casi claustrofóbica?

Siempre he intentado que el tono de la comedia nazca del drama. No sé si era Peter Ustinov quien decía que la comedia es un drama que sale mal. Incluso cuando escribo dramas, y soy consciente de que se habla de cosas serias, me interesa mucho el humor y la ironía. Y aquí tenía muchas ganas de crear ese tipo de comedia que a mí me gusta y que nace del drama. Además, la historia se sustenta también en la realidad. Creo que es el género más complicado de hacer sin duda. Y como actor lo he trabajado mucho y sé de su dificultad. En la comedia hay unas líneas que quería experimentar y no pasarlas. Porque creo que no todo vale. Hemos sido muy conscientes de eso, porque es importante la verosimilitud de todo en este tipo de comedias que me gustan.

¿Estaban los rostros de Edu Soto, Malenia Alterio y Francesc Orella presentes desde la escritura del guion? 

Nunca quiero pensar en caras concretas al escribir. Lo que sí tenía bastante claro es que yo tenía mucho del personaje que interpreto. Aunque en un momento pensé en no hacer este papel. Pero luego me dije: hace mucho tiempo que no hago comedia. Y me apetecía. Así que el reto era grande: dirigir y hacer un personaje, que realmente es como un espectador de lo que pasa y lleno de dudas hacia la madurez y la paternidad. El encuentro con este hombre desequilibrado, pero buena persona, y afectado por haber sido un padre ausente, hace que los dos personajes vayan perdiendo un poco sus miedos y reconociendo sus miserias. Y al final se convierte en una historia de amistad. Además del tema central de la paternidad, la película habla de la necesidad que tenemos los unos de los otros. Los personajes están bastante aislados y el haberse encontrado fortuitamente detona la posibilidad de que al final se ayuden entre ellos. Pienso que la situación arranca de manera estrambótica, pero creo haber hecho una comedia sutil, con mucha ironía, mucha ternura y con pasión hacia los personajes. 

Tal y como está planteada la película podríamos decir que es como una obra de teatro. 

Podría serlo, sí. Aunque no nació pensada como tal. Es cierto que la historia ocurre casi en tiempo real, durante una mañana, y en un espacio único: el restaurante que comienza siendo como una cárcel y luego se convierte en un refugio para los personajes. Y luego está Italia, la Toscana, que representa esa Arcadia feliz y de los sueños perdidos de casi todos los personajes. Eso sí que tiene mucho que ver conmigo: soy un amante de Italia, de su música, literatura, cine… Los referentes son muchos y estoy contento de haber hecho una comedia un poco a la italiana pero hecha aquí. 

Parece que la contención del tono de la comedia y la dirección de actores se ha llevado buena parte del trabajo de la película. 

Es una película como diceEspero que sí. Y espero que eso se vea. La comedia posee un abanico muy grande. Hay comedia que puede hacerte gracia a ti y a mi no. La comedia puede despertar la risa, la sonrisa o nada. Y he optado por una comedia que me interesa. No digo que no me gusten los Hermanos Marx, pero lo que sé hacer es este tipo de comedias, como ‘El pisito’, de Ferreri, que nace de la crisis de la posguerra, o ‘Rufufú’, de Monicelli, de estos tipos que se lían a atracar un banco y se equivocan de pared. Todas nacen del hambre, la crisis y de cosas serias. Todos los actores supimos desde el principio que había que tomarse en serio la comedia. Porque a veces puede ser muy barata y facilona, algo que no nos gusta, claro. Nos gusta pasarlo bien, pero sin traspasar algunas líneas. Y creo que en ‘Toscana’ hemos conseguido un pequeño divertimento pero con ese peso necesario y esa sutileza.

El personaje de Edu Soto es el que más se aproxima a esas líneas y que podría habérsele escapado de las manos… 

Sí. Creo que es el gran personaje de la historia. El importante viaje que él hace me interesa mucho. Además, este personaje está al otro lado de la historia del mío. Es un tipo que se arrepiente de no haber ejercido de padre. Lo que menos le falta a Edu Soto es la comedia, que la domina mucho. Y él fue de los que era más consciente de que había que hacerlo en serio.

Ya tiene en marcha su tercera película, ‘Pájaros’, con lo que se confirma que su faceta como director va a tener un largo recorrido.

Estoy contento porque se van colocando todas las piezas. Hay mucho trabajo detrás, muchísimo, y la situación no es fácil, pero estoy muy contento. Al final este trabajo es un juego y, aunque me lo tomo en serio, es un trabajo artístico que hay que disfrutar. Siempre hay inconvenientes para hacer una película, de presupuesto, fechas, tiempo… Pero forma parte del juego y hay que intentar disfrutarlo. Acabo de cumplir cincuenta años y mi ambición es seguir creando y seguir así. Hay que lanzarse, trabajar y seguir.

Jesús Zotano