Protagonistas

“Creo en el arte como manera de salvar el mundo”

“Creo en el arte como manera de salvar el mundo”

Entrevista

Protagonista Matías Bize

22.03.2022

En su primera visita a Málaga, el realizador chileno Matías Bize nos trae una película rodada en pleno confinamiento que pretende sacar lo bueno de cada uno

Compite en Sección Oficial con ‘Mensajes privados’, un proyecto que nace en los momentos más duros de la pandemia. ¿Cómo gestionó esta producción? 

Se trata de una película coral, un conjunto de relatos muy íntimos, historias personales y todas reales que rodamos durante el encierro estricto y total. Yo acababa de llegar a Ciudad de México, un día antes de que decretaran el estado de alarma. Decidí darle una vuelta a esta situación, quería sacar algo bueno de ello, así que llamé a algunos de mis amigos actores. Les propuse hacer una película juntos, fue una invitación muy abierta con el objetivo de que cada uno de nosotros nos miráramos hacia adentro. A algunos les pasé un texto con ideas y, sin embargo, otros fueron ellos mismos los que desarrollaron su historia. De esta manera nace ‘Mensajes privados’. 

Pero esto complica la tarea de dirección y exige una confianza total en el equipo, sobre todo en los actores. ¿Ha sido un salto al vacío?

Puse fe ciega en ellos. Yo confiaba mucho en ellos y los admiraba por sus trabajos previos, pero este fue un proyecto súper personal donde todos estábamos muy expuestos. La premisa fue entender esta limitación del encierro como algo positivo, transformarlo en una experiencia enriquecedora. En este sentido, les aclaré concienzudamente que yo no quería hacer una película sobre la pandemia, no quería basarme en los acontecimientos que vivimos, pero sí me interesaba aprovechar ese sentimiento común que experimentamos de urgencia, de miedo, para hablar de cosas importantes y centrarnos en lo que realmente vale la pena. La película aborda temas muy profundos. 

Por tanto, la película es un ejemplo de cómo encontrar la oportunidad incluso en las situaciones más extremas. El cine como salvación. 

Totalmente. Además de darle la vuelta a esa situación y sacar algo bueno de ello, nos lo tomamos como una manera de mantenernos vivos, activos, haciendo lo que sabemos y nos gusta hacer. Se trataba de apagar la televisión, dejar de escuchar el conteo de casos y muertes, separarnos de la sobreinformación que tanto nos agobiaba, apartarnos de las redes sociales para encontrar una inspiración más motivadora. Creo que el arte va de eso, de alguna manera también salva al mundo. 

La pandemia nos ha puesto frente a frente con nosotros mismos. ¿Qué hemos sacado en claro de ella? ¿Se nos ha olvidado ya todo lo que aprendimos? 

Para todos fue importante ordenar prioridades. Está claro que fue una sacudida para nuestras vidas y, lamentablemente, seguimos un poco en eso, aunque ya está mejorando la situación con respecto al virus ocurren otras desgracias, como la guerra. Yo apostaría por continuar en esta línea, aportar nuestro granito de arena intentando dar amor, sumando y mejorar el mundo a través del cine.

Obviando la gravedad de la situación sanitaria, ¿volvería a repetir esta experiencia así? 

Fue muy loco que, en lugar de enfocarnos en sobrevivir a una pandemia, nosotros estuviéramos haciendo una película. Pero fue nuestra manera de sentirnos cerca los unos de los otros. Había actores en España, en Argentina, en Chile y yo, que estaba en México. No importó en absoluto porque todos estábamos viviendo lo mismo. Es una película hecha con móviles, sin estar en contacto con los actores. Como director, a mí me encanta preparar los textos, ensayarlos, pasar tiempo con los intérpretes. Ni siquiera pude estar presente de manera virtual en las grabaciones, porque ellos aprovechaban los ratos libres o las noches para hacerlo y por la diferencia horaria era complicado. Los actores se grababan en sus casas con sus teléfonos y cuando podían, me enviaban el material.  Yo hacía algunas correcciones antes de compartirlo con mi montajista en Chile. A medida que nos iban llegando los clips, fuimos armando la estructura de la película. No sabía cómo iba a compactar las historias, pero afortunadamente se fueron encontrando una trama con la otra y han creado un diálogo muy interesante en su conjunto.  

Mereció la pena entonces.

Muchísimo. Me siento muy orgulloso de la película que hicimos, más allá de la anécdota de cuándo y cómo se rodó. Es una historia que emociona y que propone una reflexión sobre nuestra manera de entender el mundo.

Y ahora llega con este relato introspectivo al Festival de Málaga. ¿Cómo espera que el público la reciba?

Es un orgullo gigante estar acá. Se trata de un festival muy conocido en toda Latinoamérica y con mucho prestigio. Nunca había venido, tengo ganas de conocer la ciudad y encontrarme con su audiencia. Espero que el público se conmueva, que la película le genere interrogantes y se planteen cambios. Me gustaría que la gente que salga de la sala de cine sea distinta de la que entró.

Tamara Harillo