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Julia Juaniz o la incansable pasión por el truco final

Julia Juaniz o la incansable pasión por el truco final

Gala
09.06.2021

La veterana montadora recibió anoche el premio Ricardo Franco que otorga este festival junto a la academia de cine

Si el Premio Ricardo Franco que conceden conjuntamente este festival y la Academia de Cine reconoce a los artesanos invisibles de este colectivo arte, anoche el galardón cayó en las manos de una de esas técnicas con alma de creativa que hace posible la magia del cine con el truco final: el montaje. La cineasta Julia Juaniz recogió bien arropada la Biznaga que reconoce una vida entera dedicada a esa tarea, a la que se ha entregado durante treinta años con pasión desmedida. 

Una trabajadora incansable que demuestra que el talento nace en cualquier rincón, incluso en un recóndito pueblecito navarro de cien habitantes, donde de niña dio rienda suelta a su vocación en las sesiones dominicales de Arellano, forjando a base de películas de Godard, Kurosawa y Pasolini un imaginario ilimitado que le ha hecho leer la realidad a través de secuencias. 

La periodista Celia Bermejo condujo la gala de homenaje en un Teatro Cervantes que se volcó en aplausos con la galardonada. La acompañaron en esa especial noche amigos como la actriz Eulalia Ramón, una relación fraguada en la penumbra de las salas de montaje que ha trascendido en el tiempo y que se mantendrá, vaticinó “Julita”, como la llamó la intérprete, cuando ya de ancianas se vean en un banco llorando su frustración porque nadie las llamará ya para participar en proyectos. Y es que el hambre voraz de la montadora, que ha hecho del corta y pega su camino en la tierra y cuya inquietud la ha llevado a explorar otras vertientes del audiovisual, como el videoarte y la fotografía, confesó antes de agarrar la estatuilla que su mejor premio sería que las películas que ha montado se siguieran viendo dentro de cien años. 

Y tras las cariñosas palabras del director Alberto Morais, el periodista Javier Tolentino invitó a subir al escenario a Juaniz, que agradeció en su discurso el galardón y reivindicó la importancia del montaje en el proceso creativo, al tiempo que reclamó la incorporación del lenguaje audiovisual a los planes de estudio para hacer menos vulnerables a los jóvenes. “Yo sé engañar, se puede hacer con el montaje”, argumentó. 

Solo le quedó referirse al maestro que presta nombre al premio para poner a exportar una noche para el recuerdo. Con él no llegó a compartir créditos, pero sí coincidió en su primer trabajo como auxiliar en Madrid, cuando Ricardo Franco pasaba a ayudar por el despacho al director de la película. De él, dijo, aprendió a ayudar a los demás y a valorar la libertad en todas sus acepciones. Por aquel entonces, pocos la creyeron cuando Julia dijo a sus compañeros de ese rodaje que quería trabajar con Erice y Saura. No solo ha llegado a conseguirlo, también tiene una Biznaga con su nombre que lo acredita. 

Tamara Harillo